El procurar que todos los ciudadanos de un país tengan un puesto de trabajo digno y generen riqueza para así aumentar su nivel de vida, es una justa aspiración de todo gobernante por delegación del pueblo que le designó.
La idea es buena y legítima : se crea empleo, se incorporan a la actividad laboral nuevos trabajadores y personal en paro, y se producen bienes de consumo que el comercio vende a los clientes, cerrándose así la cadena económica. Pero este razonamiento aplicado a España no funcionará debido a que la citada cadena está rota por el eslabón que representa a los clientes. Sin estos no hay ventas, sin ventas no hay producción, y sin producción no hay trabajo. La solución está clara y salta a la vista: aumentar el número de consumidores. Pero no estamos por la labor y los gobernantes tampoco.
Entre las ofertas estrella que presentan los candidatos a presidente del Gobierno, la de uno de ellos es precisamente la de "crear empleo", y parece que, en un principio, nada más acertado en un país con cinco millones de desempleados. El tratamiento de choque consistiría en subvencionar a los jóvenes empresarios con tres mil euros del erario público a cada uno de ellos. Ahora bien, la cuestión está en averiguar qué clase de bienes va a vender este colectivo teniendo en cuenta lo deprimidos que están los bolsillos de los ciudadanos, y más que van a estarlo con el consiguiente impuesto para este fin.
Lo expuesto anteriormente es coincidente con el Cuento de la Lechera donde todas las ilusiones se basaban en la vasija de barro que terminó hecha añicos, y en el supuesto que nos ocupa, en el de "crear empleo" para vender mercancía a clientes arruinados o inexistentes. No venderán nada, salvo los productos típicos de la actual casta política : preservativos y cuernos de rinoceronte.
Esta es la cadena de los charlatanes, embaucadores y vendedores de humo : más impuestos, menos dinero para adquirir bienes, menos ventas, menos producción, menos trabajo, y más paro. Y esta es la situación a la que nos han conducido por la senda de muerte. Treinta y cinco largos años para conseguir este objetivo. ¡ Tan sólidos eran los cimientos sobre los que se asentaba el Nuevo Estado surgido de los escombros de la cruenta guerra civil 1931-39 !
Espero que el pueblo sensato escoja el camino de la vida, del sacrificio útil y constructivo frente a los que, contumaces, se obstinan en perseverar en el mal.
¡ Dios salve a España y se apiade de nosotros !
http://elocasodeoccidente.blogspot.com/
La idea es buena y legítima : se crea empleo, se incorporan a la actividad laboral nuevos trabajadores y personal en paro, y se producen bienes de consumo que el comercio vende a los clientes, cerrándose así la cadena económica. Pero este razonamiento aplicado a España no funcionará debido a que la citada cadena está rota por el eslabón que representa a los clientes. Sin estos no hay ventas, sin ventas no hay producción, y sin producción no hay trabajo. La solución está clara y salta a la vista: aumentar el número de consumidores. Pero no estamos por la labor y los gobernantes tampoco.
Entre las ofertas estrella que presentan los candidatos a presidente del Gobierno, la de uno de ellos es precisamente la de "crear empleo", y parece que, en un principio, nada más acertado en un país con cinco millones de desempleados. El tratamiento de choque consistiría en subvencionar a los jóvenes empresarios con tres mil euros del erario público a cada uno de ellos. Ahora bien, la cuestión está en averiguar qué clase de bienes va a vender este colectivo teniendo en cuenta lo deprimidos que están los bolsillos de los ciudadanos, y más que van a estarlo con el consiguiente impuesto para este fin.
Lo expuesto anteriormente es coincidente con el Cuento de la Lechera donde todas las ilusiones se basaban en la vasija de barro que terminó hecha añicos, y en el supuesto que nos ocupa, en el de "crear empleo" para vender mercancía a clientes arruinados o inexistentes. No venderán nada, salvo los productos típicos de la actual casta política : preservativos y cuernos de rinoceronte.
Esta es la cadena de los charlatanes, embaucadores y vendedores de humo : más impuestos, menos dinero para adquirir bienes, menos ventas, menos producción, menos trabajo, y más paro. Y esta es la situación a la que nos han conducido por la senda de muerte. Treinta y cinco largos años para conseguir este objetivo. ¡ Tan sólidos eran los cimientos sobre los que se asentaba el Nuevo Estado surgido de los escombros de la cruenta guerra civil 1931-39 !
Espero que el pueblo sensato escoja el camino de la vida, del sacrificio útil y constructivo frente a los que, contumaces, se obstinan en perseverar en el mal.
¡ Dios salve a España y se apiade de nosotros !
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