jueves, 13 de octubre de 2011

UN CAMBIO URGENTE Y NECESARIO

"Es necesario saber que nos hallamos acorralados en un callejón sin salida, del que la única escapatoria está en dar marcha atrás por la senda del horror que hasta aquí nos condujo y abjurar colectivamente de los crímenes cometidos."


". . es preciso reconocer la labor social de la mujer, respetar su dignidad, y venerar la maternidad, dotándola de las ayudas económicas necesarias para llevar una vida decorosa".




El próximo 20 de Noviembre se celebrarán elecciones generales bajo un clima de pesimismo como jamás se recuerda en la historia de la democracia española. La profunda crisis económica que afecta a los países de la eurozona, y particularmente al nuestro, nos lleva a concurrir a los comicios con el corazón sobrecogido por la angustia y la total desconfianza en la gestión de unos políticos que, de antemano y por ya conocidos, presumimos incapaces para manejar con éxito tan gravísima situación.
Su falta de visión y de sentido de Estado les lleva moverse sólo por conveniencia partidista, cuando no por inconfesables intereses particulares como a diario comprobamos en nuevos y más bochornosos casos de corrupción. Ahora bien, ni la quiebra económica de la Administración, imposibilitada para hacer frente al pago de pensiones y nóminas de parados, jubilados y funcionarios, ni la situación de continua zozobra en la que supervive la inmensa mayoría de la población con salarios de miseria inferiores a mil euros, o en riesgo inminente del embargo de su casas y bienes, son motivos suficientes para que aquéllos renuncien a un ápice de su vida regalada. Lejos de ello, y en el más absoluto consenso, llevan a cabo eficaces medidas de blindaje de pensiones, automóviles y mansiones, tanto en España como en el exterior, a donde, a buen seguro, habrán evadido la mayor parte de sus fortunas.
Incapaces de analizar la situación para averiguar dónde está la raiz del mal que nos aqueja y aplicar el remedio apropiado por amargo que este sea, culpan de nuestra desgracia a entidades financieras internacionales y a otros fantasmas o, en el colmo de la desfachatez, nos acusan de derrochadores y de gastar por encima de nuestras posibilidades. Y es esta última una consigna hábilmente difundida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, pero fácilmente rebatible : Teníamos estabilidad en el trabajo y unos ingresos fijos con los que podíamos legítimamente aspirar a adquirir una vivienda digna y bienes de consumo. Pero la pésima gestión de la clase política, negando además reiteradamente la crisis que se avecinaba, frustró repentinamente todas nuestras ilusiones.
No obstante, la ruina moral de la sociedad, propiciada por las sucesivas administraciones de izquierda y de derecha que se turnaron en el poder, ha tenido unos efectos todavía más devastadores. La principal consecuencia ha sido el envejecimiento de la población a causa de una rigurosa política de contracepción y aborto. La falta de nuevos consumidores alteró profundamente el regular funcionamiento de la industria y el comercio que, paulatinamente y de manera irreversible, van cesando en su actividad hacia el colapso total. En lógica consecuencia la única actividad laboral hoy con futuro está relacionada con la muerte y sus umbrales : tanatoestética y geriatría.
Nos privan de nuestro sueldo, pagas extras y demás derechos consolidados a través de muchos años de esfuerzo y sacrificio. Nuevos impuestos gravan los mermados ingresos y pensiones en una alocada carrera recaudatoria, sin que veamos a donde va a parar nuestro dinero y, lo que es peor, sin esperanza de mejora.
En una tertulia televisiva del pasado mes de septiembre, uno de los invitados -economista- dijo una frase que, aun siendo una gran verdad, no causó el más mínimo impacto en los demás contertulios, en el moderador, ni tan siquiera en quien la pronució sin mayor énfasis ni comentario. Rezaba así : "Hay un proverbio chino muy bonito que dice : Si quieres prosperidad para un año, planta un grano; si quieres prosperidad para diez años, planta un árbol; y si quieres prosperidad para cien años, planta gente." Pero aquí no hay gente, ni prosperidad, ni vida, porque la vida -ya lo he recordado muchas veces- se escurre por las cloacas o le es arrebatada violentamente a los bebés en gestación y sus tiernos cuerpecitos triturados al amanecer.
El cambio social introducido en España a lo largo de los últimos treinta años, lejos de traernos prosperidad nos trajo miseria. Es necesario saber que nos hallamos acorralados en un callejón sin salida, del que la única escapatoria está en dar marchá atras por la senda del horror que hasta aquí nos condujo y abjurar colectivamente de los crímenes cometidos. Para ello, y siguiendo la pauta desarrollada en el artículo de este blog de fecha 18 de Julio pasado y titulado "A España solamente la salvarán la Caridad .....", es preciso reconocer la labor social de la mujer, respetar su dignidad, y venerar la maternidad, dotándola de las ayudas económicas necesarias para llevar una vida decorosa. Esta es una inversión que repercutirá de inmediato en nosotros mismos, creará puestos de trabajo y traerá "la prosperidad económica que siempre sigue a la expansión demográfica".
Pero la eficacia de tal medida, innovadora y saludable, exige la lleve a cabo el pueblo al margen de la clase política actual, inhabilitada para aplicar el remedio a un mal tan desastroso, por ellos impuesto sin previo refrendo y conservado vigente desde 1985, sin que ninguno de ellos alzase la voz, no ya para la difícil tarea de derogar la norma una vez implantada, sino para atenuar sus perversos efectos. Nuestra generosidad salvará una vez más a España, que será luz y guía para las demás naciones de Europa como lo ha sido para sus hijas del continente americano, en cuyo aniversario de la Hispanidad escribo el presente artículo.



Conocemos la enfermedad y tenemos en la mano el remedio eficaz. No son necesarias nuevas medidas de austeridad, como tampoco lo fueron las hasta ahora tomadas, más encaminadas -ya lo vemos- a acelerar nuestra ruina y provocar el embargo de nuestra riqueza y soberanía por los "desinteresados rescatadores" de la UE. La pésima gestión de unos, no contestada en su momento con la energía, la pasión, e incluso con la vehemencia que el caso requería, y los oscuros designios de "los otros", habrán quedado decubiertos y sus planes desbaratados.



¡ Todos tenemos la palabra, todos quedamos emplazados ! ¡ Hagamos sonar por todas las redes sociales del mundo la Campana de la Libertad !