lunes, 18 de julio de 2011

A ESPAÑA SOLAMENTE LA SALVARAN LA CARIDAD Y LA GENEROSIDAD DE SUS BUENOS HIJOS

Después de tantos errores y horrores, enmendado el curso hacia el fatal destino, la Caridad cubrirá la muchedumbre de nuestros pecados.


La profunda depresión en la que nos hallamos inmersos pienso no ha de ser superada si no es con el concurso generoso de todos los españoles.
Nueve millones de jubilados y cinco millones de parados representan para el Estado un capítulo de gastos dificilmente asumible. El descenso de la natalidad ha sido, sin duda, la verdadera causa de este desequilibrio, pues la lógica más elemental ya nos indica que sin nacimientos no cabe esperar futuro alguno.
Los datos anteriores demuestran por sí solos que el gravísimo problema que padecemos no estará en vías de solución mientras no se adopten medidas eficaces que incidan en el fomento de los nacimientos. Las tímidas e indiscriminadas subvenciones, ahora suprimidas, apenas significaron estímulo alguno para la natalidad, contrastando, paradójicamente, con las leyes que favorecen el aborto y la contracepción. Abocados hacia la total autodestrucción, cegamos las fuentes de la vida y exterminamos a los hijos en gestación.
Urge abrir una ventana a la esperanza mediante la aplicación de una medida que fomente la tan necesaria natalidad y atenúe, en lo posible, los efectos del aborto. Para ello se procuraría dotar a todas las mujeres nacionales, cualquiera que sea su estado civil, y madres de al menos tres hijos, con trescientos euros por hijo y mes, y hasta la mayoría de edad. Del mismo modo, las mujeres en estado de embarazo no deseado percibirían una subvención de trescientos euros mes durante el período de gestación. El recién nacido rechazado quedaría al cuidado de las instituciones o familias acogedoras, siempre dispuestas a entregarlo a su madre natural cuando por ella fuese requerido.
Los fondos para tan ambiciosa operación, la más trascendente y vital jamás efectuada en España, se obtendrían mediante la aportación de un euro al mes por cada uno de los habitantes del país : cincuenta millones de euros mensuales, o lo que es lo mismo, seiscientos millones de euros al año. Una cantidad irrisoria, en efecto; como irrisorios eran también los cinco panes y los dos peces para alimentar a aquella multitud de galileos pero, tal como entonces, también ahora es el mismo Dios quien pondrá el incremento. Es el valor de las pequeñeces; el grano de mostaza; la semilla caída en la tierra fértil de España que volverá a resurgir gracias a la generosidad, al esfuerzo y - ahí está el milagro -, a la unidad de todos sus hijos, con independencia de credos e ideologías.
Con tan exigua cantidad podrían dotarse con 900 euros al mes a 30.000 madres de familia numerosa. Y con la diferencia, hasta los 600 millones recaudados, es decir con 276 millones, se socorrería con 300 euros mensuales a 102.222 mujeres en estado de embarazo no deseado.
La aportación se efectuaría en los cepillos expresamente dedicados a tal fin y colocados en todos los templos de España; en las oficinas de la entidad bancaria colaboradora; y en la cuenta abierta en la misma para tal fin. Las oficinas de Cáritas dispondrían lo necesario para que, previo informe favorable, la entidad bancaria facilite las respectivas cartillas a las mujeres con derecho a ello.
Y hasta aquí la idea -es posible que mejorable-, cuya puesta en práctica traería de inmediato saludables efectos económicos y sociales. Concuerda con el mandato imperativo del Creador : "creced y llenad la tierra"; con lo establecido en sus Santos Mandamientos; y con la Ley Natural. Cualquier otra medida en desacuerdo con lo que antecede no ha de conducirnos sino a un trágico final: si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los operarios.
Nuestra generosidad a la hora de la aportación personal y por los que de nosotros dependen; por los que no disponen de medios; y por los que, lamentablemente, se nieguen a colaborar en la honrosa tarea de rescatar a España de la postración en que se encuentra, hará que nuestras lágrimas se tornen en gozo.
Después de tantos errores y horrores, enmendado el curso hacia el fatal destino, la Caridad cubrirá la muchedumbre de nuestros pecados.
Un pequeño esfuerzo para una gigantesca empresa.




Todo por España. ¡ Todo por la Patria !

José Miguel Tenreiro
http://elocasodeoccidente.blogspot.com/