El consejo escolar de un instituto de la localidad de Arteixo, La Coruña, sancionó estos días pasados a una de sus alumnas por llevar el velo islámico o hiyab contraviniendo lo establecido en la norma de dicho centro que prohibe asistir a clase con la cabeza cubierta con gorros, viseras, pañuelos o similares.
Desde Abou Baker, la comunidad musulmana más grande de Galicia, informaron que el citado velo no es una prenda más de cabeza sino que forma parte del vestido, y que así se lo comunica al director del centro. Por su parte la madre de la menor precisó que el velo es un distintivo de su religión, puesto que la joven es musulmana.
El colegio, el municipio y la Xunta de Galicia tratan estos días de hallar una salida, más que solución, a un problema que, por enésima vez, reaparece en un centro público. Pero no la hay. La prudencia más elemental recomienda ni siquiera tocar una caja que sabemos está llena de avispas
Cuando el rey de Arabia Saudita pidió a Putin autorización para levantar una mezquita en Moscú, éste le contestó que la tendría el mismo día en que le permitiese construir una iglesia ortodoxa en La Meca. Desde entonces parece ser que no se volvió a hablar más del asunto. Pero esto no es Rusia ni disponemos de su superioridad moral y militar. No obstante, estoy seguro que la misma solicitud no tardará muchos años en ser de nuevo formulada, aunque esta vez no habrá exigencia de contraprestación.
Los hechos que motivan el presente artículo son consecuencia de la cruzada laicista encaminada a desterrar todo símbolo religioso, y al tiempo que se expulsa al crucifijo de las aulas y demás lugares públicos, en lógica consecuencia, también se trata de que las mujeres musulmanas observen la misma normativa en cuanto a su indumentaria.
Pero así como los cristianos, y sobre todo los católicos -hacia a quienes va directamente encaminada la arbitraria normativa-, no resisten a acatarla y ponen incluso la otra mejilla, o el otro costado, como San Lorenzo sobre la parrilla del martirio, las suras del Corán no son coincidentes con los versículos del Evangelio.
De todos modos, no deja de ser admirable que en este mundo paganizado subsistan todavía, afortunadamente, millones de personas, como esta joven musulmana, que no se avergüenzan de hacer pública manifestaciónde su fe y vivir en coherencia con ella; que se respetan a sí mismas y exigen ser de los demás respetadas. Curioso contraste con las mujeres del Occidente pagano, cada día más impúdicas e insolentes, y en compañía de las cuales pretendemos meter en cintura a toda una civilización islámica, joven y virtuosa. En su frivolidad, muchos son los que ya piensan cómo corromperles ofertándoles, al igual que a nosotros, vasectomías y ligaduras, píldoras de antes y después, y aborto libre y gratuito. ¡El colmo de la necedad!
No deja de ser paradójico que mientras las mujeres musulmanas observan con rigor sus tradiciones y muestran la religión que siguen mediante la exhibición pública del hiyab, buen número de sacerdotes católicos se despojan de la sotana y de todo lo que les identifique como tales, para así conducirse con mayor libertad por el mundo mundano. Las consecuencias son de todos conocidas, y entre otras, la de que al tiempo que se vacían los seminarios también lo hacen los cuarteles y academias militares, pues en España, por misterioso designio, el monje y el soldado siempre marcharon parejos.
No fueron Tarik y Muza los culpables de la islamización de nuestro país por espacio de ocho siglos, sino los traidores -el obispo Don Opas y el conde Don Julián, entre otros- que les facilitaron, como ahora, su entrada y asentamiento.
Y, por último, no perdamos de vista que la guerra no es contra los musulmanes ni contra las diversas iglesias cristianas, sino contra España y la Iglesia Católica, perfecta simbiosis que imposibilita la existencia de ambas por separado; que impide la destrucción de la una sin antes aniquilar a la otra; y que, por consiguiente, garantiza, pese a las tribulaciones que nos aguardan, que España, el más firme baluarte del catolicismo en el mundo, perdurará junto con su Iglesia hasta la consumación de los siglos.
Desde Abou Baker, la comunidad musulmana más grande de Galicia, informaron que el citado velo no es una prenda más de cabeza sino que forma parte del vestido, y que así se lo comunica al director del centro. Por su parte la madre de la menor precisó que el velo es un distintivo de su religión, puesto que la joven es musulmana.
El colegio, el municipio y la Xunta de Galicia tratan estos días de hallar una salida, más que solución, a un problema que, por enésima vez, reaparece en un centro público. Pero no la hay. La prudencia más elemental recomienda ni siquiera tocar una caja que sabemos está llena de avispas
Cuando el rey de Arabia Saudita pidió a Putin autorización para levantar una mezquita en Moscú, éste le contestó que la tendría el mismo día en que le permitiese construir una iglesia ortodoxa en La Meca. Desde entonces parece ser que no se volvió a hablar más del asunto. Pero esto no es Rusia ni disponemos de su superioridad moral y militar. No obstante, estoy seguro que la misma solicitud no tardará muchos años en ser de nuevo formulada, aunque esta vez no habrá exigencia de contraprestación.
Los hechos que motivan el presente artículo son consecuencia de la cruzada laicista encaminada a desterrar todo símbolo religioso, y al tiempo que se expulsa al crucifijo de las aulas y demás lugares públicos, en lógica consecuencia, también se trata de que las mujeres musulmanas observen la misma normativa en cuanto a su indumentaria.
Pero así como los cristianos, y sobre todo los católicos -hacia a quienes va directamente encaminada la arbitraria normativa-, no resisten a acatarla y ponen incluso la otra mejilla, o el otro costado, como San Lorenzo sobre la parrilla del martirio, las suras del Corán no son coincidentes con los versículos del Evangelio.
De todos modos, no deja de ser admirable que en este mundo paganizado subsistan todavía, afortunadamente, millones de personas, como esta joven musulmana, que no se avergüenzan de hacer pública manifestaciónde su fe y vivir en coherencia con ella; que se respetan a sí mismas y exigen ser de los demás respetadas. Curioso contraste con las mujeres del Occidente pagano, cada día más impúdicas e insolentes, y en compañía de las cuales pretendemos meter en cintura a toda una civilización islámica, joven y virtuosa. En su frivolidad, muchos son los que ya piensan cómo corromperles ofertándoles, al igual que a nosotros, vasectomías y ligaduras, píldoras de antes y después, y aborto libre y gratuito. ¡El colmo de la necedad!
No deja de ser paradójico que mientras las mujeres musulmanas observan con rigor sus tradiciones y muestran la religión que siguen mediante la exhibición pública del hiyab, buen número de sacerdotes católicos se despojan de la sotana y de todo lo que les identifique como tales, para así conducirse con mayor libertad por el mundo mundano. Las consecuencias son de todos conocidas, y entre otras, la de que al tiempo que se vacían los seminarios también lo hacen los cuarteles y academias militares, pues en España, por misterioso designio, el monje y el soldado siempre marcharon parejos.
No fueron Tarik y Muza los culpables de la islamización de nuestro país por espacio de ocho siglos, sino los traidores -el obispo Don Opas y el conde Don Julián, entre otros- que les facilitaron, como ahora, su entrada y asentamiento.
Y, por último, no perdamos de vista que la guerra no es contra los musulmanes ni contra las diversas iglesias cristianas, sino contra España y la Iglesia Católica, perfecta simbiosis que imposibilita la existencia de ambas por separado; que impide la destrucción de la una sin antes aniquilar a la otra; y que, por consiguiente, garantiza, pese a las tribulaciones que nos aguardan, que España, el más firme baluarte del catolicismo en el mundo, perdurará junto con su Iglesia hasta la consumación de los siglos.
9 comentarios:
La culpa es de nosotros, los católicos, por no estar a la altura de las circunstacias y no defender como es debido nuestra fe, ni ser consecuentes con nuestra creencias.
Por eso este gobierno se atreve a todo. Y la oposición le va a la zaga...
Con los musulmanes ya es otro cantar. Ahí si hilan fino, unos y otros.
Tendremos que rezar más a Dios Nuestro Señor para que nos ayude a combatir al enemigo, a ser fuertes y valientes para proteger a Nuestra Santa Madre Iglesia y a España, nuestra Patria.
Maite :
Has captado el mensaje con la máxima exactitud.
No es posible hacer tan acertado comentario con menos palabras.
Está más que claro que los musulmanes son otro cantar, y a quien no esté de acuerdo yo le invito, como en la fábula, a que le ponga el cascabel al gato.
Un abrazo,
Comparto básicamente el mensaje. Sólo advertir que en ocasiones podemos tener una visión idealizada del Islam que no olvidemos tiene aún un fuerte componente fanático y una tradición basada en la violencia.
El Santo Padre ha considerado un avance la separación de los asuntos terrenos (Estado) de los divinos (Iglesia). Esto no ocurre entre los musulmanes donde la política y la religión son todavía una misma cosa y donde, por desgracia, no siempre la coherencia es resultado de un libre querer sino del miedo al azote, la exclusión o la misma pena de muerte.
Creo que no hay que confundir la unidad de vida del cristiano en la que lógicamente se inscribe la defensa de su fe, si es preciso unido a la de su propio territorio, con el regreso a una nacionalcatolicismo.
Idealmente, para un cristiano no debiera haber fronteras, tal como enseñaba aquel rabino que mostraba a sus alumnos que el momento en que se hacía de día, no era cuando se distinguía un perro de una oveja sino cuando se acercaba un extraño y lo confundíamos con un hermano.
Anónimo :
No le falta a Ud. razón en lo que manifiesta en su comentario pero, también convedrá conmigo en que hay muchos interesados en vivir como si Yavé, Alá o Dios no existiese e imponerlo así al resto de la humanidad. Y no todo el mundo reacciona sumisamente ante la intolerancia.
El pretender vivir en un campo neutral, sin religión alguna, nos lleva a las tiranías corruptas que sufrimos, y que ahora comienzan a descomponerse.
Muy cordialmente,
Claro que le doy la razón y por dos motivos: uno, ya sabemos que si la botella está vacía se llena de cualquier cosa menos de aquello para lo que la fabricaron.
Dos: el laicismo actual no es casual. Tengo muy claro que es la continuación y resultado de la siembra de los masones, que a pesar de ser una minoría en España por la época de la II República, vuleve a imponer, paradójicamente con un lenguaje aparentemente "conciliador" y maneras "diplomáticas", una "religión" atea, la del estado, que además es claramente excluyente de todo lo que huela a Iglesia Católica.
Saludos cordiales
Anónimo :
Su ejemplo de la botella es altamente clarificador, y le felicito por su genial idea de aplicarlo al caso que nos ocupa. En segundo lugar, en efecto, a España se le odia por su identificación milenaria con la Iglesia Católica cuya doctrina constituye el más eficaz revulsivo para los planes del enemigo común, agazapado bajo la carpa de la Globalización y el Nuevo Orden Mundial que parecen ya cabalgar sobre los cuatro fatídicos jinetes.
Le saludo muy cordialmente,
Estoy de acuerdo con ambos: El origen del mal está en la masonería, que aglutina a todos los enemigos del Catolicismo y por tanto de España. Con "el ordeno y mando" dirige las actuaciones tanto del gobierno como de la oposición.
Por eso insisto en que nuestra principal baza contra el mal, es rezar.
Sin la ayuda de Dios, nada a hacer.
Un abrazo, José Miguel.
Maite,tienes toda la razón. Estamos llegando a un punto en España en que como dijo Madre Teresa de Calcuta al llegar al Bronx: aquí sólo cabe una casa de oración.
Pero como a Dios rogando y con el mazo dando, diré que el mérito de la idea de botella no es mía sino de unas amigas que me decían: "España es católica, pero le falta formación".
Aunque como Dios escoge a los peores para que se vea que la obra es suya, quizá por eso se fijó en España, ji,ji y confiemos en que escriba recto con nuestros renglones torcidos.
Ni que decir tiene que toda tu reflexión sobre el tema del islamismo está cargado de razón.
Aquí, en España, hoy por hoy y con este maldito gobierno (o desgobierno) no hay forma de que, empezando por ZP y terminando por el menos representativo de los políticos en este caso del PSOE, se den cuenta de que con el Islam no existen esquemas ni parecidos ni homologables con occidente.
Son tan memos, nuestros políticos y sectarios al propio tiempo que lo que no se atreverían a hacer o decir (según qué casos) del Islam, de su religión y de Mahoma (Alá es Grande), lo hacen con el Cristianismo y con los católicos.
Es evidente que lo hacen de manera taimada y subliminal, aunque a veces se les huele el tufillo a azufre; porque saben que el cristiano no practica la Ley del Talión ni la pena del muerte para un blasfemo.
Sin embargo jamás se atreverían a hacer lo mismo con los islámicos, pues saben se jugarúian el garnate.
Estos chicos, además de estultos, arrogantes y protervos, sobre todo el ZP, son cobardes y oportunistas.
!Ya vendrán tiempos mejores!
Yo creo que Don Opas y el conde Don Julián, felones donde los hubiera o hubiese, eran personajes de superior enjundia a esta manada de ineptos que nos gobiernan.
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