miércoles, 17 de noviembre de 2010

DESDE EL FONDO DE LA SIMA


El panorama que se cierne sobre España es calificado de aterrador por los más prestigiosos economistas, entre ellos los profesores Paul Krugman y Jaime Niño, los cuales coinciden además en pronosticar un largo período de recuperación no inferior a diez años.
Ya quedó de manifiesto en capítulos precedentes de esta bitácora ("Dos únicas medidas ....", 03/10/08) que la solución a esta gravísima situación pasa por la aceptación de dos principios tan elementales como incuestionables : que si no hay nacimientos no hay futuro, y que si no se vende un piso tampoco se venderá un tornillo. De donde se sigue que las medidas inmediatas a adoptar han de pasar forzosamente por el estímulo de la natalidad, y por la construción de "casas baratas" asequibles a los miles de familias hacinadas en pisos-patera, y a los indigentes que carecen de techo.
Pero pese a lo que gran parte de la sociedad demanda como grito de supervivencia, los políticos hacen oídos sordos y persisten obstinados en su alucinante desvarío, prefiriendo el yermo a los brotes verdes. Y así, yermos se quedan los vientres de las jóvenes, convertidos en patíbulos; yermos los pueblos con sus casas abandonadas y los ancianos internados en asilos y geriátricos; yermos los campos sin brazos que los trabajen; yerma la industria porque ya nada hay que fabricar; y yermo el comercio donde nada se compra ni nada se vende. Sin prisa pero sin pausa hacia el colapso total.
Queda claro, por tanto, que la situación, al menos a medio plazo, no tiene solución, y aun antes veremos caer maná del cielo que alimente a la famélica legión por ellos creada con su torpe, o tal vez deliberada gestión, que logremos superar, aun cuando fuese mínimamente, los efectos del desastre.
Y no puede ser de otro modo, pue todo se basa en una gigantesca y descomunal injusticia sobre la que pretendemos, insensatamente, edificar un sólido futuro: los restos pútridos de nuestros pequeños asesinados en gestación, en cuya sangre chapoteamos, y la indiferencia ante el dolor y la angustia de los más desfavorecidos a los que sólo se alude en busca de su voto.
No hay solución posible para una catástrofe de tal naturaleza como la que nos amenaza, como tampoco hay poder en el mundo capaz de salvarnos de ella si no es aplicando, aun a costosísimo precio, las prevenciones citadas. Por consiguiente, no es temerario asegurar que todas cuantas medidas se tomen al margen de las ya enunciadas no han de ser sino torpezas y necedades, y que todo cuanto se hable o se comente al respecto en las tertulias radiofónicas o televisivas por los nuevos eruditos a la violeta no serán más que chismes y marujeos. Porque, para decirlo de una vez, todo lo imposibilita la actual legislación que no se inspira en la Ley Natural ni, por consiguiente, en la doctrina de la Iglesia Católica. Y todavía más : porque no cumplimos los Santos Mandamientos, y en especial el sexto y el noveno. ¡ Ahí esta la llaga, la úlcera sangrante, la causa de todos los males ! Y sobre ello se guarda un silencio sepulcral o se pasa de puntillas aludiendo, a lo sumo, a una supuesta carencia de valores que nadie se atreve a enumerar cuales son.
Desde la más remota antigüedad la religión ha sido considerada como el fundamento indestructible de las sociedades humanas, afirmando Jenofonte que "Las sociedades y naciones más piadosas han sido siempre las más duraderas y sabias". Pero aquí la clase política se empecina y obsesiona en conducirnos a su prosperidad a base alejarnos de nuestra Fe milenaria siguiendo consignas emanadas de siniestros cenáculos. Y ya comprobamos como inexorablemente se van cumpliendo los más negros vaticinios, y no solamente para España, pues la catástrofe alcanzará, una por una, a todas las naciones del mundo occidental sumidas en el neopaganismo, y que no tardaremos en ver derrumbarse, cual fichas de dominó, en la más estrepitosa ruina.
Pues la ira de Dios se manifiesta desde el cielo sobre toda impiedad e injusticia de los hombres, que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón. Por lo cual los entregó Dios a las pasiones vergonzosas, pues las mujeres mudaron el uso natural en uso contra la naturaleza; e igualmente los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrazaron en la concupiscencia de unos por otros, los varones de los varones, cometiendo torpezas y recibiendo en sí mismos el pago debido a su extravío. Y como no procuraron conocer a Dios, Dios los entregó a su réprobo sentir que los lleva a llenarse de toda injusticia, malicia, dados al homicidio, a engaños, a malignidad; rebeldes a sus padres, desleales, despiadados, los cuales, conociendo la sentencia de Dios, que quienes tales cosas hacen son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que aplauden a quienes las hacen. (Rom 1,18-32)
De extraordinaria elocuencia resulta este capítulo de la epístola de San Pablo a los romanos denunciando los excesos de aquella envilecida y depravada sociedad - pálido reflejo de la nuestra actual-, y que sucumbió a manos de aquellos bárbaros, que desconocían la ciencia y carecían del patrimonio intelectual de los romanos, pero su mayor virtud era la de no estar corrompidos por la voluptuosidad.
De igual modo ya se vislumbra que la civilización occidental, más pronto que tarde, y por iguales motivos, caerá sometida al islamismo cuya superioridad moral queda de manifiesto, al margen de otros valores que indudablemente poseen, en su respeto por la vida intrauterina y la veneración por la ancianidad. Repugna a la razón, y jamás sucedió a lo largo de los siglos, que una sociedad corrompida y decrépita prevaleciese sobre otra joven y virtuosa.
La mal llamada Alianza de Civilizaciones no es más que una burla en perjuicio de la civilización cristiana y más concretamente de la Iglesia Católica. ¿ Alianza contra quién ? ¿Dónde está el enemigo común de los cristianos y de los musulmanes para que tengan que aliarse ?
Conocidas las gigantescas dimensiones del desastre, sin parangón en la Historia Universal, cabe ahora preguntarse si ello significará el fin de España como nación y de la civilización cristiana. Algunos, animados por un clase política de derechas e izquierdas, integrada por traidores y farsantes, piensan alborozados que ha llegado a término la represión moral y religiosa, que todo será una continua bacanal como en el ocaso del imperio romano, y que a los musulmanes se les podrá doblegar utilizando los mismos métodos de corrupción que aplicaron a los pagano-cristianos. Una eutanasia general aplicada a los ancianos y a las personas dependientes, un solo gobierno, una sola moneda, y una sola religión completan el cuadro que, ansiado con vehemencia durante siglos, ahora creen ver finalizado.No hay que olvidar la eficaz contribución de España en manos de políticos ateos, agnósticos, anticlericales, antimilitaristas ("el coñazo del desfile") y furibundos anti-españoles ("yo también soy Rubianes").
Así será porque así está escrito: Son tiempos de gran tribulación cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá (Mt 24, 21). Pero será una situación eventual en la que todos hemos de pasar por el cauterio purificador. Añade la Escritura que el Señor acortará el tiempo de la prueba por amor de los elegidos.
Pero cobremos ánimo los católicos. Todas las profecías de nuestra era aluden a la futura grandeza de España y a su decisiva intervención en el triunfo del bien sobre el mal. No son casualidad los hechos portentosos en los que ha participado España a lo largo de su dilatada y gloriosa historia, y que sus enemigos tratan de minimizar, censurar, o borrar su testimonio mediante la piqueta demoledora de la venganza histórica. Todo será en vano. España es la nación elegida por la Providencia para extender por el mundo el mensaje de la Buena Nueva y es seguro que seguirá fiel a su vocación de evangelizadora y misionera. Se comprende ahora el feroz empeño y el laicismo agresivo demostrado por sus enemigos del Nuevo Orden Mundial y sus sicarios, para erradicar su fe católica contra la que nada podrán las tenidas masónicas, las misas negras, o los góticos aquelarres. Como el apostol Pedro, una vez convertida confirmará a sus hermanas de Europa que vueltas a la fe cristiana se afanarán en la postrera tarea de lograr un solo rebaño bajo un solo Pastor. España será el factor principal de la victoria.
No quisiera cerrar este artículo sin transcribir las bellísimas palabras de San Isidoro de Sevilla pronunciadas hace quince siglos y que nos harán sentirnos un poco más orgullosos de ser españoles : "¡Oh España! Eres la más hermosa de todas las tierras que se extienden del Occidente a la India. Tierra bendita y feliz, madre de muchos pueblos. Eres la reina de las provincias. De ti reciben luz el Oriente y el Occidente. Tú, honra y prez de todo el orbe; tú, la provincia más ilustre del globo ... No hay en el mundo nación mejor situada. Ni te tuesta el ardor del estío, ni te hiela el rigor del invierno, sino que, circundada por un ambiente templado, estás alimentada por blandos céfiros. Cuanto hay de fecundo en los campos, de precioso en las minas, de hermoso y útil en los animales, lo produces tú. Tus ríos no van en zaga a los más famosos del orbe ... "
Merece la pena vivir en coherencia con la Fe católica, sintiéndose cooperador de la Causa Nacional, el Tea Party español, pues la crisis que nos afecta es una crisis de fe. En la medida que suba la temperatura religiosa bajará la presión política.
J.M. Tenreiro

5 comentarios:

María M dijo...

Gracias por este texto tan esclarecedor y lleno de esperanza.

Anónimo dijo...

Con ministras que "niegan" la pobreza en España la "negación" del problema es en psiquiatría el peor de los males)y un Ministerio de "Igual-da", crudo lo tenemos los españoles.
Verdaderamente, "si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los constructores".
Confiemos en que María Inmaculada, Patrona de España ilumine con sus resplandores las mentes de políticos y españoles, y "desde lo hondo del valle" aclamen al Dios único, tal como reza el título de su hermosísimo texto.

Maite C dijo...

Elaborado y acertado análisis querido José Miguel, que comparto.

La solución a tanto despropósito, a tanta bajeza moral, a tanto anticlericalismo, con burlas incluídas a la Religión Católica, al Santo Padre etc., creo que depende de todos nosotros, los católicos, por supuesto con la ayuda de Dios, que seamos valientes y afrontemos y luchemos para que España vuelva a ser la que fué.

Hay que rezar, pero a la vez hay que luchar. Sí juntamos las dos cosas aunque lo tengamos difícil, venceremos.

¡¡Dios y nosotros, mayoria absoluta!!

J.M.Tenreiro dijo...

María M, Anónimo y Maite C :

Muchísimas gracias por haber accedido a mi blog e insertar vuestro inestimable comentario que me lleva a la convicción de que no estamos solos en la lucha por la Causa de la Fe, la Causa de España.

Un saludo muy cordial,

J.C.Martín Palanca dijo...

Está claro que todo este cúmulo de despropósitos y actuaciones absurdas que se traduce en toda esa situación que describe el Sr. Tenreiro tan acertadamente, no es fruto sino de la influencia de la ideología sobre la razón, capaz de analizar y actuar sobre la realidad en que nos hallamos en cada momento, pero que cuando se halla mediatizada por la ideología o las ideologías, pierde el norte y la razón se desvanece como un azucarillo en una taza de café.
Y es que las cosas son como son y no como queremos que sean; que es lo que le ocurre a los políticos al uso y en el poder, incapaces de sobreponerse a la ideología que les domina y mediatiza, con actuaciones que se encaminan, no al bien común sino a satisfacer sus fobias y otros resentimientos.
Puede afirmarse que, para muchos políticos, es más importante el aserto de "prefiero quedarme ciego, por tal de ver a mi adversario tuerto", por ejemplo, que la actuación ecuánime, objetiva y orientada al interés y bien de los ciudadanos a los que gobiernan.
Y, así las cosas, no es de extrañar que todo marche de mal en peor y que el horizonte no se muestre nada halagüeño, con tales premisas.
La razón está vinculada al progreso del hombre y el crecimiento personal que no es lo mismo que el tan cacareado "progresismo", propio de quiénes andan dando palos de ciego y supeditados a su ideología.
La libertad auténtica, va más allá de todo eso, entre otras cosas porque se sale abiertamente de aquello que Cervantes ponía en boca de Don Quijote: "La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece que con razón me quejo de la vuestra fermosura."
Un auténtico galimatías, no diferente del que tienen organizado nuestros políticos socialistas, en España.