En la noche del pasado 31 de marzo, y en un programa de máxima audiencia de una conocida cadena de televisión, se preguntaba a los telespectadores " si creían que se estaba perdiendo el carácter religioso de la Semana Santa". Al finalizar, un 71,3 % de las llamadas efectuadas lo habían sido en sentido afirmativo y, en concordancia con ello, varios de los mensajes remitidos denunciaban la conversión, de lo que antaño fue una pública manifestación de fe, en "una parodia, con disfraces, escotes, maquillajes y charangas", o en su devenir "laico y folclórico".
A la vista de lo anterior conviene recordar que, aunque el 94% de la población española se declare católica, sólo el veintinueve por ciento asegura ser practicante, y apenas el diecisiete, cumplir con el precepto dominical. De todo ello se deduce una leve, pero saludable reacción, en contra la altísima presión del mundo y el tsunami laicista que nos afectan. Confirma esta circunstancia el hecho de que, por primera vez en muchos años, se haya observado una ligera inflexión en el constante descenso del número de seminaristas que, felizmente, ha pasado de 1223 a 1265, con una diferencia, como se observa, de 42 más en el curso actual.
La mies es abundante y muy pocos los segadores para atenuar los efectos devastadores sobre la cosecha, pasto de la sagacidad y la astucia del enemigo. El Maestro, en aquella noche en la que todos dormíamos mientras El velaba con infinita tristeza aguardando el beso de la traición, nos insta a rogar al Padre envíe segadores a su mies. Él nos lo manda y nosotros, dóciles, le obedecemos conscientes de que, precisamente, porque Él lo quiere, nuestra oración -incluso la mía- es omnipotente.
El Papa Juan Pablo II aseguró que el siglo XXI sería el siglo de la espiritualidad. Y, efectivamente, parece que, en palabras de uno de los grandes filósofos católicos del siglo XIX, la gente ya comienza a darse cuenta de que "al mismo tiempo que disminuye la fe, disminuyen las verdades en el mundo; y que la sociedad que vuelve la espalda a Dios, ve ennegrecerse de súbito con aterradora oscuridad todos sus horizontes."
Jesucristo es la luz del mundo, y los cristianos estamos llamados a llevar la luz de su palabra a todos los rincones de la tierra, esforzándonos en ser, no sólo otro Cristo, sino ¡el mismo Cristo!
El Viernes Santo, conmemoración de su Pasión y Muerte, Él nos anima a seguirle cargando cada uno con la cruz asignada, con nuestro dolor en el cuerpo o en el alma, porque cargar con la cruz junto al Señor es aliviarle, aunque sólo sea levemente, del peso de la suya, como lo hiciera, si bien forzado, aquel hombre de Cirene y que, no obstante, vio recompensada su colaboración con la gracia de ser contado, junto con sus hijos, entre la comunidad de los fieles cristianos de la primera hora.
Hoy como ayer, la multitud contempla indiferente o curiosa el paso de la comitiva de los reos hacia el patíbulo. Los amigos y los mil veces favorecidos huyeron acobardados o, desde lejos, miran discretamente. Solamente una mujer, -¡siempre el valor de las mujeres se crece ante la cobardía de los hombres!- se atreve a romper el cerco de las turbas y la soldadesca, y ofrece al Señor el suave consuelo de un paño con el que enjuga su rostro ensangrentado y dolorido.
Hoy como ayer los enemigos de la Cruz redentora de Cristo, torpemente se embravecen contra ella en violento tsunami iconoclasta. Nada hay que temer; nos conmoveremos ante insolentes abominaciones pero también admiraremos sublimes portentos. Tras las lágrimas renacerá la alegría y, recompuesto, todo volverá a brillar con nuevo resplandor.
La Liturgia de estos días, sumamente aleccionadora, nos anima a perseverar sin desfallecer. Advertidos estamos de que el rebaño se dispersará ante el Pastor herido y así será presa fácil de los depredadores; en la unidad está nuestra fuerza. El que ha vencido al mundo desbaratará los planes de los enemigos de España y de su fe milenaria como trabó las ruedas de los carros del Faraón y los hizo avanzar pesadamente (Ex 14,15). ¡Qué elocuentes palabras, que hablan por sí solas, para estos tiempos de angustia y tribulación!
Quiero seguir a Cristo portando mi cruz, aun con el cuerpo o el alma desgarrados por el dolor, porque sé que no he de morir, ¡ viviré para cantar las hazañas del Señor ! (Sal 117,17)
En la solemne Vigilia Pascual de esta noche santa responderemos al salmo con más firmeza y alegría que nunca : ¡¡ Cantemos al Señor, sublime es su Victoria !!
En la Vía Dolorosa el Señor encuentra a María, su Santísima Madre que, por donación divina, también lo es mía : Bajo su manto me acojo y ahí quiero vivir y morir. A Élla ruego me libre de todo pecado y me dé su santa bendición.
3 comentarios:
DE LAS PRISAS IMPROPIAS DE UN GENERAL DEL EJERCITO ESPAÑOL o de cómo se llega tarde y dando la nota, a participar la procesión del Viernes Santo de la Iglesia de San Francisco, en la Alameda de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, el 2 de abril de 2.010. No puedo establecer exactamente quién era pero se trata del individuo que, vestido con uniforme azul del Ejército del Aire y fajín rojo de General, acompañado de terceros, llegó en una comitiva formada por dos coches oficiales del que destacaba el suyo, por llevar banderín con los colores de la enseña nacional con unas bolitas negras sobre ella. Sirva todo ello para señalar a quien protagonizó un bochornoso espectáculo, impropio de su condición de General del Ejército español, carente de todo respeto al acto al que acudía y por el imperdonable, increíble, lamentable y grotesco esperpento que todos los presentes pudimos ver y que provocó un sonoro murmullo que acompañó la entrada de este individuo al interior de la Parroquia y como lo vi lo cuento:
Estaban ya en la calle tres de los tronos que componían la participación de San Francisco, perfectamente alineados y centrados, cuando aparecen en sentido contrario a la procesión dos coches oficiales que obligan a los tronos a apartarse para ceder el paso a esta comitiva que llega tarde a participar en la procesión ya iniciada de la Parroquia de San Francisco…… ante el estupor general generado por tan indisimulada falta de respeto, no hubo nadie que impidiera este comportamiento carente de todo rigor protocolario, una llegada peliculera mas propia de cualquier capitoste de la Alemania de entreguerras que de la España del Siglo XXI, a no ser que el responsable de este lamentable incidente creyera encontrarse en las colonias de ultramar demostrando, con ello RESPETO NULO al sentido del desfile procesional al que acude, a las imágenes en procesión, a lo que ellas representan y a los numerosos participantes en esta salida de los tronos de San Francisco para su incorporación a la tradicional Magna procesión del Viernes Santo y manifestando desconocimiento clamoroso del capítulo dedicado a la circulación en aglomeraciones del código de circulación vigente, provocando con todo ello un profundo malestar entre los asistentes.
Qué bien muertos están los muertos!, de haber estado allí el anciano General que con indisimulado orgullo acudía puntualmente a su cita anual con el trono del Jesús de la Humildad y Paciencia, otro gallo habría cantado, amonestando reglamentariamente a estos impresentables, por impuntuales y por este comportamiento impropio de la dignidad mínima exigible al proceder de cualquier general del ejército español.
Dicho queda. Atentamente,
Sr. Tenreiro:
Grato y esperanzador testimonio. ¡Muchísimas gracias!
cañoncito violento, y Anónimo :
Estimados amigos, muchas gracias por acceder y dejar vuestro inestimable comentario en mi blog.
Con la alegría de la Pascua os envío un saludo muy cordial.
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