La actual crisis económica es particularmente virulenta en España dada la existencia de dos burbujas que la falta de previsión, de ésta y de las anteriores administraciones, no han conseguido desactivar.
Una de ellas ha sido la burbuja inmobiliaria cuyo estallido trajo como consecuencia el paro que ahora padecemos, hoy con cuatro millones y medio de afectados y que, desgraciadamente, seguirá in crescendo puesto que si no se vende un piso tampoco se venderá una silla.
La segunda es la burbuja demográfica, con nueve millones de jubilados mayores de sesenta y cinco años, a los que hay respetar la pensión y garantizar su poder adquisitivo.
Completa el sombrío panorama la baja natalidad que, con una media de 1,4 hijos por mujer, imposibilita a corto y medio plazo el necesario relevo generacional que aleje el fantasma de la quiebra del sistema de pensiones y de la Seguridad Social.
Una de ellas ha sido la burbuja inmobiliaria cuyo estallido trajo como consecuencia el paro que ahora padecemos, hoy con cuatro millones y medio de afectados y que, desgraciadamente, seguirá in crescendo puesto que si no se vende un piso tampoco se venderá una silla.
La segunda es la burbuja demográfica, con nueve millones de jubilados mayores de sesenta y cinco años, a los que hay respetar la pensión y garantizar su poder adquisitivo.
Completa el sombrío panorama la baja natalidad que, con una media de 1,4 hijos por mujer, imposibilita a corto y medio plazo el necesario relevo generacional que aleje el fantasma de la quiebra del sistema de pensiones y de la Seguridad Social.
El Partido Popular ha gobernado durante dos legislaturas consecutivas, ufanándose de haber saneado las cuentas públicas, aunque ultracongelando el sueldo de los funcionarios. Esto es rigurosamente cierto. Pero también los es el hecho de que, con esta medida, ha atenuado - y sólo eventualmente- los efectos del mal, sin llegar jamás a intentar anular su verdadera causa. Pues el envejecimiento de la población prosiguió, al igual que la vigencia de la Ley del aborto de 1985 con la consiguiente sangría de vidas , la ausencia de una necesaria política de natalidad, y el deterioro moral de la sociedad.
Con el regreso de los socialistas el problema se agrava de nuevo; aumentan el paro y las prestaciones sociales, y menguan considerablemente los ingresos del Estado, a los que duplica el capítulo de gastos.
Visto lo anterior, pienso que ni el partido del Gobierno ni los populares en la oposición están en condiciones de sacar a España de la profunda crisis en la que se encuentra. Su incapacidad y la falta de ideas constructivas ha quedado de manifiesto, mientras el mundo contempla atónito la casi insalvable situación de ruina económica de la, hasta hace pocos años, octava potencia industrial.
Las reiteradas y firmes promesas de mejora resultan desmentidas por la dura realidad tantas veces como pomposamente se proclaman. Imposible torcer el curso de los acontecimientos para este país que, con unos datos irrefutables como los apuntados, se encamina sin pausa hacia el colapso total.
Jerarcas de uno y otro partido, entre los cuales se observan extrañas concomitancias, recurren a menudo a la terminología náutica para tratar de exponer su pericia en el manejo del timón, el rumbo y la nave. Pero el pueblo ya percibe con meridiana claridad que este buque ya no navega; se halla embarrancado, varado en el escollo, para ser más fácilmente desarbolado y expoliado por viles bucaneros. Los más audaces ya atentan contra la integridad del soberbio navío y se aprestan a su desguace, tratando de desgajar de su estructura la rica tablazón para convertirla en mezquinos cayucos de navegación costera.
Con el regreso de los socialistas el problema se agrava de nuevo; aumentan el paro y las prestaciones sociales, y menguan considerablemente los ingresos del Estado, a los que duplica el capítulo de gastos.
Visto lo anterior, pienso que ni el partido del Gobierno ni los populares en la oposición están en condiciones de sacar a España de la profunda crisis en la que se encuentra. Su incapacidad y la falta de ideas constructivas ha quedado de manifiesto, mientras el mundo contempla atónito la casi insalvable situación de ruina económica de la, hasta hace pocos años, octava potencia industrial.
Las reiteradas y firmes promesas de mejora resultan desmentidas por la dura realidad tantas veces como pomposamente se proclaman. Imposible torcer el curso de los acontecimientos para este país que, con unos datos irrefutables como los apuntados, se encamina sin pausa hacia el colapso total.
Jerarcas de uno y otro partido, entre los cuales se observan extrañas concomitancias, recurren a menudo a la terminología náutica para tratar de exponer su pericia en el manejo del timón, el rumbo y la nave. Pero el pueblo ya percibe con meridiana claridad que este buque ya no navega; se halla embarrancado, varado en el escollo, para ser más fácilmente desarbolado y expoliado por viles bucaneros. Los más audaces ya atentan contra la integridad del soberbio navío y se aprestan a su desguace, tratando de desgajar de su estructura la rica tablazón para convertirla en mezquinos cayucos de navegación costera.
4 comentarios:
Efectivamente, José Miguel: Si la inmensa mayoría de los politicos de este País no rectifican, se ponen(como vulgarmente se dice) las "pilas" y se empeñan en continuar viviendo de las prebendas y con esos descomunales emolumentos que distan sobremanera de los normales del españolito medio, la cosa me parece que tiene difícil solución.
Las crisis, no solo son económicas sino de valores y principios, y éstos, me da la sensación, que se están volatilizando y cada vez hay más "imágen" y menos autenticidad en casi nada.
El gigantesco déficit no se va a corregir con la subida de impuestos y del IVA, porque ello incrementaría más aún si cabe la economía sumergida existente, gracias a lo cual no ha estallado una revolución o ha habido problemas sociales importantes. Ello ocasionaría un auténtico círculo vicioso en cuanto al axioma incontrovertible de que "a mayor impuestos más pobreza".
Solo desde la austeridad verdadera, con supresión de ministerios inútiles, sus infraestructuras, cargos de confianza, altos cargos y bajadas de sueldos a políticos en general y diputados, senadores y consejeros en particular, se haría una auténtica política de austeridad y ahorro. Lo demás son meras declaraciones de "buenas intenciones", pero nada más.
Esperemos que quiénes dicen tener la responsabilidad de gobierno se hallen a la altura de las circunstancias y eviten lo que sucedería si todo sigue como va.
Tanto el PSOE como el PP y todos los demás, deben saber que si la nave de España se hunde, ellos no van a irse de "rositas", se hundirían, de alguna manera, con ella. Y si se salva (España), todos saldremos ganando.
Por cierto, Sr. Tenreiro Permuy, ¿porqué pone en su perfil que es marino mercante solo, cuando usted es también, alternativamente, inspector de policía y vive en La Coruña y no en Londres ?.
La veracidad, en esos datos no le desmerece lo más mínimo, antes al contrario, porque se pone de manfiesto que es usted una persona de múltiple facetas y experiecia.
Amigo José Carlos :
Muchas gracias por tus, como siempre, atinadas palabras que contribuyen eficazmente a ilustrar al lector, tanto sobre la realidad de la situación como la inutilidad de las tímidas medidas para atajar el mal sin llegar jamás a la raiz del problema.
Te envío un fuerte abrazo,
Anónimo :
No sabe cuánto agradezco sus palabras de admiración y de reconocimiento, aún cuando omite el título para mí más preciado como es el de ser padre de una numerosa prole de seis hijos, el mayor de los cuales -es probable que usted lo sepa- reside en Londres, R.U., donde parte de mi familia tiene su domicilio desde hace más de cincuenta años.
Muchas gracias por haber accedido a mi blog, aun cuando por esta vez reparase más en mis datos biográficos que en los artículos del mismo que, lamentablemente, no han merecido su mención.
Le envío un saludo muy cordial,
José Miguel Tenreiro
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