sábado, 28 de noviembre de 2009

EL DIVORCIO DE LOS DUQUES DE LUGO

En la tarde de ayer he tenido la oportunidad de escuchar una tertulia radiofónica en la COPE, entre la presentadora del programa Sra. López Schlichting y la invitada especial Doña Paloma Gómez Borrero, sobre el divorcio de los duques de Lugo del que el pasado jueves daban cuenta los medios informativos. Ambas contertulias, prestigiosas periodistas, abordaban el tema, a mi juicio, con bastante ligereza y frivolidad, primero negando el divorcio de los duques, "dada su condición de católicos", pese a haberlo afirmado así y por escrito sus abogados; y seguidamente dando ya por hecho que el Tribunal de la Rota les daría sentencia favorable de nulidad matrimonial a fin de que puedan rehacer sus vidas de nuevo. Convinieron en que la causa de justificación sería, seguramente, la misma reconocida a la princesa Carolina de Mónaco y Philippe Junot, es decir, la de "incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio", y, para escándalo de la mayoría de los oyentes de la radio católica, también hablaron de la minuta de los abogados en un proceso de nulidad como el que nos ocupa, como si el dinero fuese determinante.
En ningún momento hablaron estas señoras, y daba la impresión de que parecían desconocerlo, de que el matrimonio es un sacramento, y que es indisoluble, y de que sólo en algunos casos, en virtud del poder de la Iglesia de atar y desatar, el Tribunal de la Rota dicta sentencia de nulidad, es decir que declara que no hubo sacramento y que los contrayentes salieron del templo tan solteros como habían entrado. De todos modos, yo entiendo que es un tribunal de conciencia al que se puede engañar con las propias manifestaciones o con la habilidad de los abogados, de igual modo que el que se acerca a recibir el sacramento de la penitencia : si calla o desfigura la gravedad de alguna falta, allá cada cual. Ciertamente que, en virtud del Concordato con la Santa Sede, la declaración de nulidad también produce, previa confirmación de los tribunales ordinarios, efectos civiles, pudiendo los afectados contraer nuevas nupcias con la misma pompa que las anteriores.
El hecho singular de pertenecer a la familia real uno o ambos cónyuges implica que, en reciprocidad con los privilegios, honores y distinciones de que gozan con respecto a los demás mortales, hayan de ser para estos un ejemplo permanente en todos los órdenes de la vida pues no en vano nobleza obliga.
Recuerda la señora Gómez Borrero que el proceso de nulidad de la princesa Carolina se prolongó, dada su complejidad, durante doce largos años y confía que, en el caso que nos ocupa, sea notoriamente más breve. Tales manifestaciones me parecen, -nos parecen a cualquier católico-, una injerencia intolerable en las funciones de una institución de tan alta responsabilidad como es el Tribunal de la Rota de quien espero curse la oportuna amonestación a esta señora la que, después de tantos años a la sombra del Vaticano, parece que no aprendió a tratar con la discreción y respeto debidos asuntos tan serios y trascendentales.

martes, 10 de noviembre de 2009

EL PARTIDO POPULAR NO ES LA ALTERNATIVA

En la actual situación de profunda depresión económica en la que nos hallamos inmersos, una buena parte de la ciudadanía ya comienza a inquietarse dudando de la capacidad del Ejecutivo para resolver la situación y mira hacia la oposición como posible relevo en las próximas elecciones de 2012. Y en efecto, la última encuesta del CIS revela que los populares aventajan en 3,3 puntos al partido socialista en intención de voto.
El señor Rajoy lidera desde hace cinco años el partido conservador más numeroso de Europa, con más de setecientos mil militantes y diez millones de votantes que representan a la derecha española católica y tradicional, pero sus dos derrotas consecutivas en la elecciones generales, los múltiples casos de corrupción protagonizados por distintos cargos de su militancia, y el bochornoso espectáculo ofrecido estos días por el control, ya no se sabe muy bien, si de Caja Madrid o del mismo aparato del partido, ponen en duda su capacidad para guiar a esta formación hasta una victoria en las urnas. A lo anterior hay que añadir su ausencia de carisma, de garbo, y hasta de una más que deseable retranca gallega para enfrentarse con éxito a su oponente, el actual jefe del Gobierno.
La escasa diferencia de sólo 3,3 puntos que separa a ambas formaciones políticas, a pesar de la grave situación que atravesamos y de las negras previsiones de organismos internacionales tales como la Comisión Europea, que nos auguran una tasa de paro en el año 2012 del 20 %, es decir de más de cinco millones de personas sin trabajo, nos lleva a considerar que tanto el número de militantes como de fieles votantes (Oh Dios, que buen vasallo ...!), no crece en la misma proporción que el deterioro de la situación económica y laboral. La principal causa de este desfase creo que obedece a la falta de sintonía entre el Comité ejecutivo nacional y los fervientes electores. Éstos, es bien sabido, representan a un amplio sector de la sociedad de carácter conservador, constituido sobre los principios fundamentales de fe religiosa y Monarquía. Pero el proferir algunos altos dignatarios afirmaciones tales como, que van a misa los domingos si tienen tiempo, o que consideran un coñazo el tener que asistir al desfile del Día de las Fuerzas Armadas, es una evidente demostracion de incoherencia con los principios de la inmensa mayoría de la formación que lideran. Sus tibias manifestaciones y su falta de contundencia y rotundidad en este sentido hacen pensar que, o no comulgan con los ideales de sus seguidores o temen ser descalificados por sus oponentes. De todos modos, parecen ignorar de que un gran número de los que les han votado lo han hecho, - precisamente por las razones apuntadas -, tapándose la nariz, decantándose por la opción más proxima a sus convicciones.
Pero todavía hay más : la ausencia de una postura firme en lo referente a la defensa del derecho a la vida desde el primer instante de la concepción. Tal circunstancia representa para muchos, entre ellos el que esto dice, un handicap insuperable que nos obliga a votar en blanco, con el sobre vacío, pero lleno de solidaridad con los no nacidos, sacrificados en aras de un hedonismo jamás denunciado por esta formación política.
Nuestra actual situación económica, al borde mismo de la quiebra, requiere la presencia de una persona de carácter excepcional; de una Agustina de Aragón, o de una María Pita que al grito de ¡quien tenga honra que me siga!, aglutine a todas las fuerzas políticas y sociales, y superando todo lo que hasta ahora nos dividía y mermaba nuestras energías, nos lleve a la búsqueda de una rápida y eficaz salida a esta crisis que padecemos, aun a costa de duros sacrificios. El Partido Popular, en cuyas filas militan gentes altamente cualificadas y con brillantes expedientes académicos, lamentablemente y hoy por hoy, no cuenta en su Comité ejecutivo nacional con una persona de tal carisma y convicciones.

martes, 3 de noviembre de 2009

CARTA A "LA VOZ DE GALICIA"

En portada de ese diario, de fecha de ayer, y en De sol a sol, se advierte de los dos problemas graves que amenazan a esta región : población diseminada y envejecida, y un índice tan bajo de natalidad que hace dudar de la capacidad, a medio plazo, para prestar la necesaria asistencia a cada una de las personas mayores de 65 años, que representan el veinte por ciento de la población gallega, que viven solas y a las que resulta caro y difícil atender.
La solución urgente, seria y rigurosa, que esta situación precisa no puede ser otra que estimular los nacimientos mediante la ayuda a las madres, sean o no casadas, de 200 euros por hijo, a partir del tercero y hasta su mayoría de edad. Y sin retención fiscal. La medida resultaría doblemente acertada porque, aparte de llevar implícito el necesario relevo generacional y alejar el fantasma de la quiebra del sistema de pensiones y de la Seguridad Social, también sería una medida eficaz contra la crisis que padecemos, pues es bien sabido que los niños desde que nacen -y aun antes- ya consumen. ¿Y qué mejor inversión que los propios hijos?
Por consiguiente, estimulemos la natalidad y las familias numerosas si queremos ver de nuevo en marcha la maquinaria de la industria y el comercio. El nuevo baby-boom sí que representaría, efectivamente, los ya famosos brotes verdes que algunos ya veían surgir milagrosamente hace algunos meses. El continuar como hasta ahora, cruzados de brazos, y lo que es peor, consumiendo las últimas monedas de las arcas públicas en inversiones cuya urgencia en modo alguno está justificada, traería como consecuencia el negro panorama que ya auguran los más prestigiosos economistas y que intuye cualquier persona sensata.
Atentamente,
(Publicada el 29 octubre 2009)

lunes, 2 de noviembre de 2009

LA EXCEPCION Y LO HABITUAL

El pasado 22 de octubre, dos niñas de 12 años fueron agredidas sexualmente por nueve compañeros de instituto, en el interior del autobús escolar en el que regresaban a sus hogares en ruta desde Villalbilla a Loecehes, Madrid. Los presuntos autores, de 14 años, abusaron deshonestamente de las menores cuando, al parecer, trataban de recuperar un móvil extraviado, sujetándolas unos de pies y manos mientras otros las registraban.
El hecho denunciado, desgraciadamente, no constituye una excepción dentro de la realidad cotidiana sino que es una manifestación más del estado de degradación de nuestra sociedad. Sucesos como los descritos, violaciones y homicidios, todos ellos perpetrados por menores, los vemos, con hartísima frecuencia, repetidos a lo largo de la geografía española. No hay autoridad en la familia ni disciplina en los colegios; no hay formación moral, religiosa ni ética, ni muchos que puedan impartirla, puesto que nadie da lo que no tiene. Así que no puede haber menos que estos hechos lamentables. Por otra parte, se suprimió el servicio militar y no se ha buscado una prestación social alternativa para los miles de jóvenes que, tras el fracaso escolar, campan ociosos por las calles de nuestras ciudades sin formación, sin educación, sin trabajo, y sin más expectativa que el de engrosar el número de los 77.000 reclusos que abarrotan nuestras cárceles.
Pero hay que encontrar un culpable. En ausencia de monitor, la víctima propiciatoria es el conductor del autobús que, miren ustedes por donde, además es un agente de la Guardia Civil que, contra el reglamento, trabajaba en horas libres en una empresa privada. No deja de ser triste que en estos tiempos de relajación de costumbres, de botellón, de fiebre y orgía juvenil, gran parte de la culpa recaiga sobre el conductor del vehículo escolar, quien ya ha sido provisionalmente apartado de sus funciones. Él tenía que haber observado y calibrado lo que, seguramente, muchos presentes jaleaban o contemplaban indeferentes y nadie puso en su conocimiento.
En otros tiempos en los que sucesos como éste eran la excepción y no lo habitual, el chofer hubiese conducido el vehículo al cuartelillo o comisaría más próxima y los jovenzuelos que tuvieron la osadía de tomarse tales libertades con las niñas lo pagarían con varios años de correccional.

domingo, 1 de noviembre de 2009

28 DE DICIEMBRE : JORNADA NACIONAL DE EXPIACION Y DESAGRAVIO

El sábado 17 del pasado mes de octubre, ha tenido lugar en Madrid una manifestación por la vida la que, según la prensa, desbordó las expectativas más favorables de los organizadores. El número de asistentes varía como siempre, según las fuentes, entre las cincuenta y cinco mil y los dos millones de personas. Se trataba, al parecer, de echarle un pulso al Gobierno y forzarle a que retire el proyecto de ampliación de la ley del aborto. La profusión de pancartas, banderas y globos ha convertido en jornada festiva lo que, a mi juicio, debiera ser algo bien distinto.
La consideración de los ciento veinte mil abortos practicados el pasado año, a una media de trescientos veintinueve diarios, es una trágica realidad que parecen ignorar tanto los convocantes de la manifestación como los representantes del Partido Popular que acudieron a la misma. Para todos ellos el éxito estaría en lograr que el Gobierno retirase el mencionado proyecto legal y continuásemos en la misma situación de estos últimos veinticuatro años, en el transcurso de los cuales se han practicado no menos de un millón y medio de interrupciones violentas del embarazo. Y conviene recordar que durante este período los populares han gobernado durante dos legislaturas consecutivas, una de ellas con mayoría absoluta, sin que hubiesen tomado ninguna medida para derogar esta ley o para impedir o atenuar sus perniciosos efectos.
Si el aborto es un crimen abominable, como bien rezan algunas de las pancartas exhibidas, no se acierta a comprender cómo relevantes personalidades de la derecha o del partido socialista, todas ellas auto declaradas católicas, ya estén hablando de un necesario y saludable consenso para modificar alguno de los aspectos del citado proyecto de ley. Pues aquí la palabra consenso, tantas veces repetida desde las tribunas públicas, se vuelve particularmente odiosa como sinónimo de complot, contubernio o conspiración para seguir asesinando a seres inocentes e indefensos, como se lleva a cabo desde 1985 bajo cualquiera de los tres supuestos despenalizados.
Muchos son los que fundamentan su argumento exterminador en que la mujer es dueña de su cuerpo y, por consiguiente, puede decidir entre la vida y la muerte del ser engendrado en su seno. Pero aquí es donde está el error, porque el hijo concebido en sus entrañas, y desde el primer instante, ya no es su cuerpo sino un bien público, patrimonio de la Humanidad, y su destrucción o expulsión prematura y violentamente provocada debe castigarse con gravísima pena. La madre que no acepte el embarazo, cualquiera que fuese su causa, ha de disponer de las ayudas necesarias para sobrellevar esta situación en las mejores condiciones físicas, síquicas y económicas. El recien nacido se entregaría a un orfelinato para su posterior adopción por alguna de las muchísimas familias que le recibiríamos con alegría, e incluso condicionado a ser reintegrado a su madre biológica cuando ésta lo solicitase, y con renuncia a todo derecho sobre el adoptado.
No obstante, parece que lo que más escandaliza a la derecha es la posibilidad de que las mayores de dieciseis años puedan abortar sin la autorización o el consentimiento de sus padres, pero a nadie llama la atención el hecho de que mujeres tan jóvenes, casi niñas, se queden embarazadas merced a las prácticas sexuales llevadas a cabo a tan temprana edad. Lejos de acordar una más que necesaria cruzada de moralidad, se estimulan y despiertan las pasiones sin reparar en absoluto en cuáles van a ser las inmediatas consecuencias. Completa el alucinante cuadro la llamada píldora del día después, abortivo que ya se puede adquirir libremente en las farmacias sin necesidad de receta médica.
Lo anteriormente expuesto ya sé que, por mil veces repetido, no conmueve a nadie. Pero la sangre de los inocentes que empapa nuestra tierra, clama al Cielo como la del justo Abel, y exige una reparación mayor que la jornada festiva y multitudinaria de hace hoy quince días. Un millón y medio de víctimas pienso que requieren un acto de pública penitencia, una Jornada de Expiación y Desagravio Nacional que, como las gentes de Nínive, logre conmover al Señor y se vuelva del furor de su ira (Jon 3,9). Cobran aquí vigencia las palabras del gran filósofo y político extremeño del siglo XIX, Donoso Cortés, las que, aunque pronunciadas en 1849, parece que lo fueron para hoy mismo, exponiendo con escalofriante lucidez el diagnóstico de una sociedad enferma. Conoce el remedio del mal, pero duda de que se aplique : Por eso el castigo que ha de venir ha de ser el castigo por excelencia. Una sola cosa puede evitar la catástrofe; una y nada más: procurando todos, hasta donde nuestras fuerzas alcancen, provocar una reacción saludable religiosa. Ahora bien, ¿es posible esta reacción? Posible lo es; pero ¿es probable? Aquí hablo con la más profunda tristeza : no lo creo probable. He visto y conocido a muchos individuos que salieron de la fe y han vuelto a ella; por desgracia, no he visto jamás a ningún pueblo que haya vuelto a la fe después de haberla perdido. Y en efecto, tal como acertadamente expone un anónimo comunicante en mi escrito anterior, todos nuestros males provienen de la paulatina pérdida de la Fé católica en la que antes se fundaba la moral de las leyes y costumbres. Pero ahora, y en palabras de Donoso, ya no somos cristianos ni queremos hacer cristianos a nuestros hijos.
Verdaderamente, es justo reconocerlo, que si hasta hoy no ha caido sobre nosotros el castigo vaticinado ha sido, sin duda, gracias a la constante y fervorosa oración de tantas almas buenas que actúan de pararrayos de las iras de Dios, y que en atención a las cuales, como en su día al reducido grupo de atribulados justos de Sodoma (Gen 18,24-33), todavía disponemos de algún tiempo para la conversión del mal camino y de la violencia de nuestras manos.(Jon 3,8)
La Jornada Nacional de Expiación y Desagravio, a falta de mejor iniciativa, tendría lugar en Madrid el 28 de Diciembre de 2010. Durante los próximos catorce meses, y a modo de larga cuaresma, se llevarían a cabo los preparativos necesarios para tan magno y solemne acontecimiento. Un millón y medio de pequeñas cruces blancas, no más grandes que el tamaño del bebé a quien representan, serían depositadas el día anterior en la gran plaza origen de la manifestación. Estarían ordenadas a razón de treinta mil por provincia, y a disposición de la más rigurosa inspección y cómputo de los detractores. Dos mil voluntarios se encargarían de su distribución, una por una, a cada uno de los asistentes . Banderas con negros crespones cubrían los balcones de la amplia avenida por donde, en silencio sepulcral sólo roto por los suspiros y sollozos, discurre la fúnebre comitiva : es España que llora a sus niños no nacidos; aquéllos que alevosas manos asesinaron, del modo más cruel que imaginarse pueda, cuando dormían al calor del nido materno; aquéllos cuyos cuerpos no podemos hoy honrar por haber sido, después de triturados, arrojados a los crematorios junto con los demás restos sanitarios. A diferencia de los mártires inocentes de hace veinte siglos y víctimas del mezquino interés de Herodes, los nuestros son víctimas de la lujuria, vergonzoso vicio que, lejos de reconocerse, se estimula y espolea. Al final del recorrido, sin tribunas ni oradores, la multitud entonó un cántico que parecía salir más del corazón que de los labios, y en el que se pedía al Señor acogiese las súplicas que los mártires del hedonismo le presenten por todos nosotros. Y así, en el mismo e impresionante silencio, se daría por concluído el acto.
La descrita e imaginaria manifestación sería el fruto de la intensa labor efectuada por todas aquellas personas que, habiendo tomado conciencia de la gravísima situación en la que nos hallamos, no han reparado en esfuerzos y sacrificios para conseguir lo que, contra todo pronóstico, no parecía probable : la reacción religiosa saludable que había de salvarnos de la muerte, porque, estoy firmemente persuadido, nuestra nación dejaría de ser España si dejase de ser católica. Y porque creo en la eficacia omnipotente de la oración, y porque espero en el Señor y confío en su Divina Misericordia, estoy completamente seguro de que, una vez más, España asombrará al mundo resurgiendo, como el ave fénix, de sus propias cenizas, para continuar fiel a su destino histórico y milenario de evangelizadora y misionera. Y una vez más, sus enemigos y los de la fe católica verán desbaratados sus planes porque, por designio divino, España es el factor principal de la victoria.
Hoy, festividad de Todos los Santos, pienso que es el día señalado para iniciar tan ambiciosa labor bajo el patrocinio de todos los que nos han precedido con el signo de la Fe.