martes, 21 de abril de 2009

EL HABITO NO HACE AL MONJE

Hace unos días aparecía en las portadas de la prensa local el entierro de un niño que resultó muerto en la piscina del colegio. Encabezaba la fúnebre comitiva un sacerdote al que se le identificaba por la estola blanca, único ornamento sobre un traje de paisano y una camiseta a rayas.Tan escueta vestimenta pienso que, como mínimo, representa una falta de respeto hacia los fieles asistentes a este acto religioso y un incumplimiento, además, de lo prescrito en el canon 284 del CIC que dispone que los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno. Y lo mismo podemos decir de las celebraciones de misas y funerales, donde la ausencia de ornamentos o la desidia en llevarlos vulnera lo prevenido en el canon 929 del citado Código de Derecho Canónico que determina que al celebrar y administrar la Eucaristía, los sacerdotes y los diáconos deberán vestir los ornamentos sagrados prescritos por las rúbricas.
Parece que hoy en día existe una tendencia entre algunos sacerdotes a vestir de paisano y así conducirse por el mundo de riguroso incógnito, sin temor a ser identificados como lo fue hace dos milenios el apostol Pedro, y evitando escuchar alguna frase acusadora al estilo de aquella, tres veces repetida : Sin duda también eres de los suyos, porque tu indumentaria te delata.
Leo también en la prensa que, en los últimos diez años, han dejado de asistir a la misa 250.000 personas en la comunidad gallega y que los sacerdotes aseguran que cada vez se observa más desinterés en la gente por la práctica de la religión. Es evidente que la disposición de algunos clérigos a conducirse por libre no surte los efectos de apostolado que serían deseables, y mucho menos anima a los jóvenes a ingresar en los seminarios hoy tan necesitados de vocaciones.
El hábito no hace al monje, pero al menos ayuda a identificarlo. No se trata de ser más papista que el Papa pero, en lo posible, sí tanto como él.

domingo, 5 de abril de 2009

SUELDO DE POLITICOS

En una foto que publica hoy la prensa aparece la señora Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE, junto con otros camaradas, cantando la Internacional con el puño izquierdo en alto, al más puro estilo marxista, con motivo de la clausura del 40 Congreso Confederal de la UGT.
La imagen no tendría mayor importancia si la señora Pajín no percibiese unos ingresos de cerca de 20.000 euros mensuales, suma de sus tres nóminas como secretaria de Organización del PSOE, ex-secretaria de Estado de Cooperación Internacional, y senadora por la Comunidad Valenciana, a partir del próximo mes de junio.
No deja de ser chocante que en un país como España donde el sueldo medio de los trabajadores apenas sobrepasa los 800 euros, los líderes políticos ingresen tan suculentas cantidades. Verdaderamente nadie como esta señora para entonar bien alto :
¡ Arriba los pobres del mundo !

jueves, 2 de abril de 2009

EL GRITO SILENCIADO

El Gobierno prepara la reforma de la ley del aborto en la que, entre otras innovaciones, propone que las mayores de 16 años puedan interrumpir el embarazo sin necesidad de contar con la autorización de sus padres. Esta circunstancia ha provocado una fuerte polémica en amplios sectores de la sociedad y de la oposición, alguna de sus más destacadas representantes la ha calificado de aberración. Conviene advertir que la vigente ley del aborto data de 1985 y que desde entonces el Partido Popular gobernó durante dos legislaturas consecutivas, una de ellas con mayoría absoluta, sin que hayan hecho la más mínima observación a la citada ley. Por lo tanto creo que no están ahora autorizados a hacer ninguna crítica a esta reforma, salvo que sea por oportunidad política o rédito electoral.
Tampoco debemos rasgarnos las vestiduras tan precipitadamente antes de considerar que, desgraciadamente, serán escasísimos los padres que traten de persuadir a su hija menor a que siga adelante con su embarazo, una vez conocida esta situación, y no decidan acompañarla ellos mismos a una clínica abortista con la mayor celeridad.
Yo creo que la gravedad del asunto no está solamente en capacitar a las menores a que puedan decidir en un acto de tal transcendencia sino en el hecho de que tantas jóvenes, casi niñas, se queden embarazadas a consecuencia de las prácticas sexuales llevadas a cabo a tan temprana edad, resultado de las reiteradas campañas de educación sexual con reparto gratuito de preservativos, burlando muchas veces a padres y educadores, y a la masiva ingesta de píldoras antes dé y después dé. Como ya expuse en otra ocasión, parece que todo obedece a un torpe y morboso afán de querer despertar en los niños apetitos que, naturalmente, debieran permanecer dormidos algunos años más. Y por otra parte, ¿ cuál va a ser la consecuencia lógica de tanto botellón y de tantas noches de fiebre y orgía juvenil ?
No obstante, soy de la opinión de que el inocente jamás debe pagar por la culpa de terceros. Y esto también ante cualquiera de los supuestos extremos de aborto : violación, incesto, malformación, o grave peligro para la vida de la madre. Todos ellos representan solamente el 1% de los motivos alegados pero, aún en el último caso, considero que los médicos han de procurar salvar ambas vidas, -la de la madre y la del hijo- actuando con la misma diligencia como se procede, muchas veces con gran despliegue mediático, al tratar de separar a dos personas gemelas unidas por un órgano común. La víctima inocente no pude ser ejecutada, y menos en el vientre de su madre convertido en patíbulo.
En su frivolidad, muchos creen que muerto el feto se acabó el problema pero, por misterioso designio, la conciencia de haber destruído una vida humana, cualquiera que fuese el tiempo de gestación, pesa como una losa sobre la mente de las personas directamente implicadas y en especial de la madre. Y es por ello por lo que los siquiatras aseguran que a una mujer se le saca más pronto a un hijo del útero que de su cabeza.
El doctor Bernard Nathanson, judío norteamericano, después de haber efectuado miles de abortos, grabó un documental mediante la aplicación de ultrasonidos en una de las intervenciones. Horrorizado ante las imágenes, salió abjurando de su actividad y trató de buscar sosiego a su atormentada vida solicitando refugio en la siempre inevitable Iglesia Católica, donde pidió ser bautizado.
En la misma línea, múltiples manifestaciones de mujeres que interrumpieron violentamente su embarazo, coinciden en señalar que sólo hallaron la paz tras considerar a su hijo abortado como un difunto, y rogar a su Creador le acoja con sus ángeles y escuche misericordioso las súplicas que le presente por su madre desventurada; pues sólo El perdona a quienes le buscan con corazón contrito y humillado, y sólo El puede devolver la lozanía a la frente marchita. No se despreocupa y disfruta de la vida quien le niega o le ignora sino el que, con humilde fe, le busca lleno de confianza.
Y por último, unidos a los coros infantiles, cantemos por esos que no cantarán porque han apagado su voz.
Después de lo anteriormente expuesto, pienso que no es aventurado vaticinar que no tendremos paz social ni prosperidad económica mientras esta ley de muerte no sea abolida.