La solución urgente, seria y rigurosa, que esta situación precisa no puede ser otra que estimular los nacimientos mediante la ayuda a las madres, sean o no casadas, de 200 euros por hijo, a partir del tercero y hasta su mayoría de edad. Y sin retención fiscal. La medida resultaría doblemente acertada porque, aparte de llevar implícito el necesario relevo generacional y alejar el fantasma de la quiebra del sistema de pensiones y de la Seguridad Social, también sería una medida eficaz contra la crisis que padecemos, pues es bien sabido que los niños desde que nacen -y aun antes- ya consumen. ¿Y qué mejor inversión que los propios hijos?
Por consiguiente, estimulemos la natalidad y las familias numerosas si queremos ver de nuevo en marcha la maquinaria de la industria y el comercio. El nuevo baby-boom sí que representaría, efectivamente, los ya famosos brotes verdes que algunos ya veían surgir milagrosamente hace algunos meses. El continuar como hasta ahora, cruzados de brazos, y lo que es peor, consumiendo las últimas monedas de las arcas públicas en inversiones cuya urgencia en modo alguno está justificada, traería como consecuencia el negro panorama que ya auguran los más prestigiosos economistas y que intuye cualquier persona sensata.
Atentamente,
(Publicada el 29 octubre 2009)
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