miércoles, 23 de septiembre de 2009

CARTA AL DIRECTOR DEL DIARIO "LA OPINION" DE LA CORUÑA

Sr. Director :
El pasado jueves, 17 de los corrientes, y en la sección de opinión, publicaba ese diario un artículo de un asiduo colaborador que mostraba su contrariedad porque en algunas iglesias se vuelve a oficiar en latín. Su disgusto llega al extremo de permitirse la libertad de calificar de cavernícolas o trogloditas tanto a los fieles asistententes a tales actos litúrgicos como a los sacerdotes que los celebran.
Mucho lamento que la misa en el idioma oficial de la Iglesia o el canto gregoriano puedan molestar tanto al autor de la crítica quien, en su preocupación por la pureza del latín utilizado, pasa por alto y no considera en absoluto lo provechoso que resulta para los fieles que estando de viaje, navegantes o turistas, puedan seguir la misa en una lengua común con la sola ayuda, si fuese necesario, de un folleto bilingüe. El que esto dice se desplaza con frecuencia a Londres donde en todos los templos católicos que conoce, desde la catedral de Westminster, el Oratorio de Brompton, St. Thomas More, o la iglesia de St. James en Spanish Place entre otros, se oficia diariamente alguna misa en el latin vulgar que tanto incomoda al citado colaborador. He de añadir, además, que en todas ellas el sacerdote celebra con los ornamentos preconciliares y de cara al sagrario, es decir, de espaldas a los fieles quienes a su vez, naturalmente, también dan la espalda a los del banco posterior. Y espero que nadie se escandalice si le participo que, al menos en los templos mencionados, los clérigos visten de sotana y bonete.
Aquí en España se han observado las instrucciones del Concilio pero, para evitar dar la espalda al sagrario durante las celebraciones, en algunos templos se optó por trasladar al Santísimo a una capilla lateral, o a ocultar al sagrario tras un tríptico durante el desarrollo de la misa.
Por último añadir que resulta fácil y gratuito insultar a los cristianos, en especial a los católicos, sabiendo de antemano que, en imitación al Maestro, no responderán a la agresión física o verbal, antes al contrario perdonarán el injusto proceder y sufrirán el agravio sin palabra de queja. En el precioso himno a la caridad de 1Cor 13,4-7, San Pablo enumera lo que considero son las características del verdadero cristiano quien, entre otras, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. Sabido es que no proceden así los integrantes de otros credos que no voy a citar aquí, pero que tenemos la seguridad no pasarían por alto los calificativos y ofensas a la libertad de culto y de conciencia vertidos en el citado artículo.
Señor Director, como católico practicante, me siento aludido en el artículo motivo de esta carta, y como tal, y en virtud del derecho de réplica, que invoco pero no exijo, espero de su caballerosidad se digne publicar la presente en las páginas de su diario, favor por el que le quedaré sumamente agradecido.
Muy atentamente le saluda,
J.M. Tenreiro

1 comentarios:

José Carlos Martín Palanca dijo...

Querido José Miguel: Celebro y comparto completamente y en todos sus términos tan contundente, firme y elegante carta al desafortunado autor de ese artículo, publicado en La Opinión de la Coruña, el pasado día 17 de los corrientes, bajo el título "Por fín, vuelve !El latín!", firmado por Sergio Vences Fernandez.
Como ya te dije en un correo electrónico, adjuntado el susodicho artículo, gente de esa catadura e irrespetuosos con el Cristianismo en general y con el Catolicismo en particular hay infinidad.
Y son esos mismos, casi siempre, los que tachan de intolerantes a quienes ellos atacan, sin razones fundadas ni motivos; de tal manera que, sin duda, no serían capaz de hacerlo con la religión de Mahoma, entre otras cosas, porque seban sobradamente que se juegan el cutis.
Los cristianos no practican la ley del Talión y mucho menos la venganza como respuesta.
Un saludo muy cordial y afectuoso, con la advertencia de que, por mi configuración personal, suelo acostarme antes de las doce de la noche y escribir a mis amigos, como ahora, mucho antes.
Un abrazo.