jueves, 5 de marzo de 2009

DISCRIMINACION EN LAS AULAS

Próxima la fecha de renovación de subvenciones a los colegios concertados, varias Comunidades Autónomas quieren retirar los apoyos públicos a los centros que separan chicos y chicas, de los que en España hay 61. Conviene advertir que tal discriminación es aceptada por los padres de los alumnos que precisamente, y por esa circunstancia, y no sin sacrificio económico, desean que sus hijos sean educados en esos colegios.
En Galicia, la idea de la Xunta es, al parecer, no renovar el convenio, vigente desde 1985. Los directores de los colegios afectados, cuatro en esta comunidad, alegan reiteradas sentencias del Tribunal Supremo en donde se defiende el derecho de los padres a elegir colegio para sus hijos. La Constitución establece en el art.27-9 que los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los requisitos que la Ley establezca. Hay que añadir que España suscribió con la UNESCO un convenio en el que se decía que separar a los alumnos, siempre que se den las mismas oportunidades y calidad, no es discriminatorio.
El Gobierno rechaza la segregación porque no aporta ningún efecto positivo, y la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (CEAMPA) aduce que con dinero público no se deben financiar centros que discriminen por razones de sexo. Son puntos de vista muy respetables pero no hay que dejar de anotar que el fracaso escolar en los colegios masculinos es del 3% frente al 38% en la enseñanza mixta. Pienso que este dato, al margen de lo que puedan exponer con argumentos más sólidos y contundentes personal docente o psicopedagogos, justifica por sí solo la subvención, puesto que no hay padres que no deseen para sus hijos éxito brillante en los estudios. Es evidente que las niñas maduran antes que los niños, y que un niño de catorce años dificilmente se entenderá con una chica de la misma edad.
El que suscribe es padre de seis hijos alumnos de un colegio mixto. No estoy, por consiguiente afectado por esta medida administrativa pero no puedo dejar de reconocer lo que es evidente.
A mayor abundamiento hay que significar que el ministro de educación de Barack Obama, tan venerado últimamente aquí en España, implantó este tipo de enseñanza con separación de sexos en las escuelas públicas de Chicago, con resultados espectaculares. Y la señora Clinton, secretaria de estado USA, ha estudiado en una universidad sólo para chicas.
Y para terminar, una reflexión con la estadística penitenciaria a mano en la que leemos que el número de reclusos en España es de 72.000 personas, de las cuales apenas 6.000 son mujeres, la mayoría de las cuales no estarían allí si no hubiesen sido involucradas por los hombres. Pero es que, además, al contrario de lo que ocurre en los centros docentes, universidades, cuarteles y dependencias militares, allí la separación por sexos es absolutamente rigurosa, como si ya la pena de prisión llevara aparejada el alejamiento del personal del otro sexo, pese a tratarse de adultos. Parece que en este caso todos estamos de acuerdo en que las medidas de reeducación y reinserción social de los reclusos sería imposible llevarlas a cabo sin una efectiva separación entre hombres y mujeres.
Después de todo lo expuesto cabe ya preguntarse si la petición de suprimir la subvención para estos colegios dónde, efectivamente, se estudia con eficacia, obedece a una velada animosidad hacia los mismos y a su ideario religioso o a un noble afán de procurar el bienestar y el futuro de los jóvenes.

1 comentarios:

José Pardo dijo...

La educación diferenciada es de una eficacia bastante notoria. Sólamenet algunas personas que ignoran el tema se empeñan en mezclar a chicos con chicas en la edad más conflictiva de la persona humana.Después habrá tiempo que los estudiantes estén juntos en la universidad. La madurez psicológica de las chicas es anterior a la de los chicos y esto lleva consigo unos problemas de capital importancia. Los estudios sobre el tema, de universidades de prestigio así lo demuestran. José Pardo