La gente necesita ante todo una casa donde vivir, y aquí es donde está el quid de la cuestión. Mientras no se resuelva el problema de la vivienda no hay nada que hacer. Hay que convencerse que en este país si no se vende un piso no se venderán sillas, cortinas, electrodomésticos o enchufes. Si las hipotecas se han puesto imposibles y los alquileres por las nubes, la única salida a la crisis son los pisos de protección oficial, en venta o alquiler, a no más de doscientos euros al mes en cualquiera de los casos. El millón de pisos vacíos que dicen existen en España aflorarán al mercado en cuanto la Administración se decida a aplicar esta única medida.
Lo que no se puede es permitir que las clases más desfavorecidas paguen unos alquileres de 600 u 800 euros y permanezcan en este estado de angustia y zozobra hasta el fin de sus días.
No queremos gastar el dinero porque desconocemos hasta cuando va a durar esta situación. La crisis en la construcción de pisos de lujo nos lleva al paro generalizado; hay que seguir construyendo, pero viviendas de protección oficial.
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