Un Juzgado de Jaén condenó a la madre de un niño de diez años a la pena de 45 días de prisión y a más de un año de alejamiento de su hijo por haberle causado lesiones leves a consecuencia del bofetón que le dio para recriminarle un acto de desobediencia. Creo que ha sido un desgraciado incidente para la madre la que, estoy seguro, jamás desearía que ocurriese, y difícil papeleta para la Juez encargada de aplicar la Ley en este caso.
En los años 70 la filosofía educativa giraba en torno a los principios de "muchos palos, poca comida y ningún dinero", es decir, en la más absoluta austeridad. Tal fórmula, hay que aclararlo inmediatamente, es una caricatura y no había que tomarla la pie de la letra. Pero es conveniente recordar que el número de reclusos en las cárceles era de diez mil personas, y hoy en día es de setenta y dos mil.
Es verdad que a ningún padre, y menos a una madre, salvo casos execrables, le agrada corregir a sus hijos. Pero la educación es coactiva y exige las más de las veces altas dosis de paciencia y unos resortes morales que no todo el mundo posee. El ambiente de sexo y violencia en el que a diario se mueven los niños y jóvenes, lo mismo en la televisión, el cine, los juegos virtuales y publicaciones impresas, no deja de ser una gravísima preocupación para los padres responsables que ven frustrados tantos esfuerzos y sacrificios como la educación requiere.
Nadie engendra y cría hijos para que acaben siendo carne de presidio y pasen a engrosar los setenta y dos mil reclusos que abarrotan nuestras cárceles. Por ello exigimos una educación de calidad, con respeto y disciplina en los centros académicos en coherencia con la formación que les impartimos en nuestros hogares. Eso sí que requerirá medidas expeditivas antes de que la situación se haga insostenible.
4 comentarios:
No es que sea rigurosa, es lo que hay verbigracia de la odiosa LO 1/2004, que ha convertido en delitos lo que antes eran faltas.
Me alegró muchísimo el comprobar que visitó mi modesto blog un, sin duda, pariente próximo de mi admirado D. Luis, el Almirante de Santoña.
Un saludo muy afectuoso,
José Miguel Tenreiro
Pariente próximo, en efecto, en concreto, nieto, el menor de sus nietos.
No es de extrañar la situación en que se encontró (pretérito)esa madre de Pozo Alcón (Jaen), sordomuda a mayor abundamiento y víctima de eso que se ha convenico en llamar "alarma social"; de tal manera que tran dar un debido y justificado cogotazo a su nene, por no obedecer, éste se lo cuenta al director del colegio y, éste a su vez, en evitación de no aparecer jamás como encubridor de tal "desmán" (alarma social), lo denuncia, supongo que a la Guardia Civil. Y, así, la concatenación de circunstancias hacen que el atestado policial desemboque en el juez y éste/a sentencia, también con la ley en la mano y, sobre todo, con el miedo a disentir de ese clima de alarma social que conllevan ese hecho y tantos otros que, como bien dice el Sr. Carrero-Blanco, antes eran faltas y ahora son constitutivos de delitos.
A un amigo mío, buena persona y honesto donde los haya, al irse a quejar a una vecina de unas molestias que le ocasionaban sus vehículos, ésta lo denunció por supuestos acosos (no sexual, hubiese faltado más)e insistencias indebidas y continuadas en sus quejas, de tal manera que, sin más testigos y con solo su declaración en un juicio de faltas por coaaciones, a mi buen amigo, pese a aportar el testimonio de un vecino suyo que presenció la convesación con esa señora e insultos de que fuera objeto este amigo, por parte de ella. Le han condenado a él a doscientos euros de multa y no acercarse a menos de quinientos metros de la vecina que, como son tales vecinos, tendría que cambiarse de casa para cumplir tan esperpéntica sentencia, la cual ha recurrido a la Audiencia Provincial.
Pero así con las cosas en esta "justicia" nuestra, con esta leyes. Y es que, para mayor escarnio, ahora se dictan sentencias como dato de productividad, por la que se percibe el cobro de la "productividad" según se sentencie más o menos. Pero, al parecer, lo importante es la cantidad obviamente y no la calidad.
No me extraña de lo de esta pobre mujer de Pozo Alcón(Jaen) que hubo de ser exonerada mediante un indulto.
! Qué barbaridad !.
Esa son las cosas y situaciones de hecho y de derecho que configuran la TIRANIA que sucede a la democracia, cuando esta no es bien interpretada o es víctima de sus excesos.
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