martes, 14 de mayo de 2013

LA IGLESIA Y LOS POBRES


 La pobreza es la ausencia de los recursos necesarios para satisfacer las mínimas necesidades físicas o psíquicas y la imposibilidad de acceder a ellos. A la pobreza se oponen la avaricia, la codicia y la soberbia, pero  no así  la riqueza, en tanto y en cuanto es compatible con el desprendimiento de los bienes que se poseen. Para donar algo primero hay que ser propietario de ello, pues es bien cierto que nadie da lo que no tiene. 
La Caridad unida al amor destierra para siempre la pobreza y el dolor psíquico porque, en efecto, como canta la liturgia, donde hay Caridad y amor, allí está Dios. Tengamos en cuenta, no obstante, que la Caridad, además de afectiva,  ha de ser operativa. No podemos mantener a todo un pueblo a base de limosnas. Eso sería fomentar la holgazanería: hoy le damos de comer al hambriento y vestimos al desnudo, pero mañana le facilitamos una caña y le enseñamos a pescar. La pobreza ,en todas sus manifestaciones, hemos de tratar de erradicarla y no de perpetuarla.
La Iglesia Católica por medio de su organización humanitaria denominada Cáritas, fundada en la ciudad alemana de Friburgo, en el año 1897, realiza por medio de su personal voluntario una de las mayores labores a nivel mundial en favor de los pobres, la exclusión social, la intolerancia y la discriminación. Recuerdo a este respecto que la recaudación de esta Institución en España ha sido de 250 millones de euros el pasado año, resultado de las colectas efectuadas entre los pocos que asisten a Misa los primeros domingos de cada mes , y los menos (el 34% de los declarantes ) que ponen la "cruz" en el correspondiente impreso de la declaración de la renta.  Pero aún así tan meritoria y gigantesca labor no goza del agrado de toda la comunidad y menos de los seculares enemigos de la Iglesia que no dejan de censurar la propiedad de sus muchos tesoros artísticos acumulados a lo largo de los siglos sin reparar, por ignorancia o mala fe, en los de las demás religiones, y sin considerar que su verdadera e infinita riqueza, por sobrenatural,  se halla en los Sacramentos que custodia y dispensa.
A todos esos detractores es obligado recordarles que tales tesoros, que tanto codician, son obra de la desinteresada donación de millones de personas durante veintiún siglos de cristianismo. ¿ Alguien conoce la factura que pasó Miguel Angel  por decorar el techo de la Capilla Sixtina o tallar La Piedad o El David ? Y más recientemente, ¿ cuánto ha percibido el arquitecto Don Antonio Gaudí por el diseño y todos sus desvelos en el inicio del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona, gigantesca obra inacabada y a cuyas periódicas cuestaciones hemos tenido el honor de contribuir millones de católicos ?
Pero todavía no cesa ahí la ignominia puesto que aquellos difamadores también reclaman, y cada vez con más insistencia, que todos los templos y edificaciones religiosas católicas abonen el correspondiente impuesto de bienes inmuebles del que están exentos, por ejemplo, los museos. ¿Cómo es posible que nadie les recuerde  a estos iconoclastas que, después de los Estados Unidos, España es la segunda potencia turística del globo , precisamente, por su carácter de inmenso relicario que guarda más tesoros religiosos, artísticos y culturales que todas las demás naciones del mundo juntas ?
El emperador romano Valeriano ordenó fuese asado en una parrilla el diácono Lorenzo, oriundo de Huesca, sintiéndose burlado cuando, tras requerirle le entregase los tesoros que guardaba, éste le mostró una multitud de mendigos, lisiados y viudas, que durante tres días recogió por toda la ciudad.
Considero, no obstante,  no hemos de  confundir entre el honor que debemos tributar al Señor y la atención a los pobres que son, como bien nos enseñó el mártir San Lorenzo, uno de los tesoros  de la Iglesia. El amar a Dios sobre todas las cosas  exige no sólo ponerlo en la cumbre de todas las actividades humanas en el orden interior, sino en colocar su Santuario en el lugar preferente de todos los templos,- ¡ en el altar mayor !-, para que  todos los fieles le distingan y le adoren. No es de recibo se le relegue a una capilla lateral bajo no sé que pretextos. Y esto, lo diga quien lo diga sobre la tierra. Sirvan desde aquí mis pobres palabras como humildísimo acto de desagravio al Santísimo Sacramento presente en todos los sagrarios del mundo.
En el Evangelio encontramos muestras irrefutables de cómo Jesucristo jamás desdeñó la riqueza ni repudió a los que en ella vivían. Rico era aquel joven a quien invitó a seguirle como discípulo y que, con tristeza, rehusó tan honroso ofrecimiento ante la previa condición de liberarse de todos sus bienes en favor de los pobres; ricos eran los amigos de Betania donde María, una de las mujeres de la casa, derramó sobre sus pies una libra de ungüento de nardo que el traidor Judas valoró en trescientos denarios equivalente al sueldo anual de un jornalero; ricos eran los dueños de la sala -grande y aderezada- donde se celebró la Ultima Cena y Primera Misa de las que, en adelante, habrían de sucederse sin solución de continuidad hasta la consumación de los siglos; ricas eran las ropas -parte inseparable de los ornamentos con las que el Sumo y Eterno Sacerdote se revistió para aquella solemne celebración- , y que la soldadesca se repartió, y la túnica sobre la que echaron suertes, tejida, sin duda, por las purísimas manos de su Santísima Madre; y rico, por último, era José de Arimatea, propietario del sepulcro donde fue depositado el cuerpo del Señor tras haberlo envuelto en la Sábana Santa que él mismo también aportó.

jueves, 28 de marzo de 2013

STELLA MATUTINA

 
Apareció en el cielo una señal grande, una Mujer envuelta en el sol, con una luna debajo de los pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas. Este pasaje del Apocalipsis lo interpreta la sagrada liturgia referida a la Santísima Virgen revestida de gracia, rodeada por los doce apóstoles -todo el Pueblo de Dios-, y a sus pies la luna, imagen de la muerte. Pero tan bellísimo y consolador relato es a menudo aviesamente tergiversado por los hijos de la serpiente del Génesis que aparece representada bajo las plantas de la Inmaculada.
La bandera europea fue diseñada en 1955 por el pintor francés Arsène Heitz, quien manifestó haberse inspirado en el pasaje del Apocalipsis, 12,1 y en la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa venerada en el santuario de Rue du Bac de París desde 1830, fecha de las apariciones a Santa Catalina Labouré. La idea gozó desde el principio del agrado de Adenauer, De Gásperi y Schuman, fervorosos católicos al igual que Heitz, e inmediatamente adoptada como enseña del  Consejo de Europa desde el día 8 de diciembre de aquel mismo año.
Mucho tiempo y muchas calamidades han pasado desde entonces. La estrella de cinco puntas, ahora llamada pentagrama o pentalfa, ha sido acogida como enseña revolucionaria, símbolo del marxismo y de sectas ateas y satánicas. A la sombra de las banderas en las que ondea, y en nombre de la Libertad que dicen anunciar los que la exhiben, se han cometido los más horrendos crímenes que registra la Historia. ¿ Cómo no recelar de aquellas instituciones en las que figure bajo cualquier color, y que nos hablan de deportaciones, gulags, guantánamos, y de todo género de esclavitudes, y de manera  inevitable nos traen a la memoria la figura del comisario político o el puñal de los traidores ?
La Santísima Virgen, -la Stella Matutina que dará a luz al Sol de Justicia- ya tiene su estrella inconfundible, exclusiva y singular: la estrella de ocho puntas, o de Salomón; la misma que aparece en su imagen del Perpetuo Socorro, el icono más antiguo que se conoce de la Señora y cuyo original se atribuye al evangelista San Lucas, y las mismas que tachonan el manto de la Virgen de Guadalupe, portentosamente grabada en el ayate del indio Juan Diego aquel  12 de diciembre de 1531.
¡ Tota pulchra es, María, et mácula originális non est in te !
En esta noche oscura, sin luna y sin estrellas; en esta hora del poder de las tinieblas, del rincón del alma donde se guardan los dulces recuerdos que sólo Dios conoce, aflora espontánea la plegaria aprendida de niño y miles de veces repetida -en tormenta y en bonanza- por los caminos de la tierra y las rutas del mar : " ¡ Oh María, madre mía, esperanza mía ! Yo me acojo bajo vuestro manto y ahí quiero vivir y morir. Libradme de todo pecado y dadme vuestra santa bendición. "
¡ Arriba los corazones !   ¡ La aurora ya se anuncia con vivo reflejo !
Hoy, 28 de Marzo de 2013, festividad de Jueves Santo, uno de los tres Jueves que relucen más que el sol.  Relucirán, en España y en el mundo.
 
 
 

jueves, 28 de febrero de 2013

RESURGIR


Nos recuerda estos días la prensa internacional que España comparte con Botsuana el lugar número treinta entre los países más corruptos del mundo. Tan deshonrosa situación, que nos humilla y avergüenza, tiene su origen y justificación en los numerosos escándalos perpetrados principalmente por aquellos designados para que nos representen. El uso y abuso de las atribuciones a ellos conferidas por el pueblo ha quedado más que de manifiesto.
El caso Gürtel, el caso Palma Arena, el caso Valdeluz, el caso Campeón, el caso Pokémon, el caso de los amantes, el caso de los elefantes, . . . no son más que una pequeña muestra de lo hasta ahora conocido, pero ¡ cuántos casos faltarán todavía por aflorar !
Da la impresión de que, conscientes del decidido y rápido desmantelamiento del Estado nacional, al que alude Václav Klaus en su revelador librito La integración europea sin ilusiones, se aprovechan del pánico y desconcierto reinantes para robar a mansalva, con la convicción de que nadie les exigirá responsabilidades políticas ni penales una vez desaparecido aquél. El trasiego de millones ilegales de un país para otro en busca de seguro refugio, no hace sino confirmar lo que es ya más que mera sospecha.
Para disipar posibles recelos no cesan de intentar tranquilizarnos con reiteradas promesas de una pronta recuperación económica que ya llama a la puerta. Pero la realidad es bien distinta: más paro, más desahucios, más desesperación y más muertes por suicidio. ¿ Dista mucho esta situación de la vivida a bordo de La balsa de la Medusa que muestra el cuadro de Géricault ? Bajo similares palabras allí quedaban abandonados a su suerte aquel conjunto de plebeyos, mientras los ilustres ilustrados de la Ilustración - la jet set de entonces- se daba a la fuga en los botes con el preciado botín.
A la vista de los hechos acaecidos, y como en su día el episodio de la Medusa , escándalo para la opinión pública internacional, algunos jerarcas de la actual clase política se aprestan a tomar posiciones simulando desmarcarse del resto, y ya hablan de la necesidad -¡ a buenas horas !- de una regeneración democrática. ¿Pero es posible intentar cualquier reforma sin la previa regeneración moral de la sociedad ?
Jamás hubiésemos alcanzado semejantes cotas de corrupción y ruina económica sin la previa apostasía de la fe de nuestros mayores, forjadores de uno de los países más ricos del mundo, como así lo demuestra su supervivencia hasta el día de hoy pese a los sistemáticos saqueos y latrocinios. Pero también es verdad que nunca desaparecerán los efectos mientras perdure la causa que los origina. Donoso Cortés aseguraba haber tratado a muchas personas que volvieron a la fe tras vivir separados de ella pero, por desgracia, afirmaba, no conoció a ningún pueblo que recuperase la fe después de haberla perdido. Esperamos que al menos, y por una sola vez, no se cumplan tan negros vaticinios.
Mucho daño han causado a la Iglesia la incuria de algunos curas y religiosos que, abandonando su vocación, corrieron en pos de la carne y las baratijas del mundo, y junto a ellos los muchos santones de doble moral que parece destilan agua bendita. Mención especial merecen los sacerdotes y obispos renegados, culpables de que sea blasfemado el camino de la verdad.
¡ No apuntalemos con nuestra presencia y aportación sus obras de iniquidad; dejémosles solos y que a solas masquen su soledad ! Quien no tiene madera de mártir está inhabilitado para ser sacerdote o pastor. ¡ Que se vayan a tierras de misión donde la Iglesia sufre a diario sangrienta persecución y creeremos en ellos ! El que quiera seguir a Jesucristo ha de estar dispuesto a morir crucificado.
Unos y otros dan la razón al judío Shylock, de El mercader de Venecia, cuando exclama : ¡ Oh padre Abraham, pero qué mala gente son los cristianos ! ; unos y otros han conseguido contristar tan profundamente al Papa que minaron su salud y forzaron su renuncia. Particularmente dolorosa habrá sido para el anciano Pontífice la situación de España, víctima del relativismo moral y del fundamentalismo laicista.
Los habitantes de Nínive, instados por el profeta Jonás, se vistieron de saco y cubrieron sus cabezas con ceniza para así expiar durante cuarenta días su pasada vida licenciosa que ahora repudiaban. Su actitud humilde y contrita logró no cayese sobre ellos la justa amenaza del Cielo, y la ciudad no fue destruida.
Así ha de salvarse España, por su espíritu generoso y solidario puesto a prueba estos días de angustia y sufrimiento, sin vestigio de mejora. Una inmensa mayoría de la población, me atrevo a asegurar que un 99,5%, ha perdido la fe o en absoluto vive conforme a ella. Y así no se puede divisar la costa, o la luz al final del túnel o, lo que es peor, cómo salir del pozo.
Vivimos en una nación del todo singular : por su situación geográfica, por sus playas, sus rías y sus calas; por su sol, su clima y su cielo tan azul; por sus productos ibéricos y mediterráneos; por sus vinos y hasta por la siesta a la que invitan. Somos el país que más ingresa por turismo después de los EE.UU, con una superficie veinte veces mayor. España es un inmenso relicario que atesora más riquezas naturales, artísticas y culturales que todas las demás naciones del mundo juntas. ¡Sólo Dios pudiera hacer tanta belleza! Pero ¡qué nos falta entonces! La fe : la fe en nosotros mismos, la fe en nuestro destino, y la fe en alguien con solvencia moral que nos guíe. Y no dejemos de considerar que España es para sus enemigos, que también los tiene, la maldita nación que lleva en su entraña la mortífera levadura de la fe católica.
Cuando recuperemos la fe -tan lejos y tan cerca la tenemos- nuestra patria España se convertirá en adalid indiscutible, no de la Unión Europea, sino del mundo, porque, como tantas veces he repetido a lo largo de estas páginas, España es el factor principal de la Victoria del bien sobre el mal.

jueves, 14 de febrero de 2013

EN LA BALSA DE LA MEDUSA


Hace casi doscientos años, el día 5 de julio de 1816 encallaba frente a las costas de la actual Mauritania la fragata Méduse de la marina francesa cuando, al frente de una expedición de cuatro buques, navegaba rumbo al puerto senegalés de San Luis. El accidente se produjo debido a la incompetencia de su capitán, Vizconde de Chaumereys, designado por favoritismo político pese a no haber navegado en los veinte últimos años. De las 400 personas que iban a bordo, 149 quedaron a la deriva en una balsa construída con los palos de la arboladura del buque y parte de su tablazón. El resto del pasaje, integrado por la oficialidad, el gobernador de la colonia y la aristocracia, fueron transbordados a los únicos seis botes disponibles, insuficientes para todos.
En un primer momento la balsa fue tomada a remolque pero, dado lo pesado de la navegación, al capitán no le tembló la mano para ordenar soltar amarras y abandonar a su suerte a los desdichados. Como se hace en estos casos de bellaquería, también allí se repitieron reiteradamente las falsas promesas de volver a su rescate con la máxima celeridad.
Después de trece interminables días y de sufrir toda clase de horrores, un buque de carga localizó casualmente a la balsa con 15 supervivientes.
El suceso ignominioso fue silenciado por la prensa francesa y reproducido por Géricault en un gigantesco lienzo, censurado durante varios años. El cuadro, entendido en su día como una metáfora de la corrupción reinante en la Francia de la Restauración, reproduce las calamidades por las que ha tenido que pasar aquella multitud burlada : la muerte, la desesperación, la resignación y la esperanza, representada esta última por unos jóvenes que agitan unos harapos en dirección al horizonte donde creen vislumbrar el mástil de un buque salvador.
Veintisiete años antes de este vergonzoso episodio, en abril de 1789 el capitán Bligh y dieciocho fieles subordinados, también eran abandonados en un pequeño bote de 7 metros de eslora, en la Polinesia, por los amotinados tripulantes de la Bounty, de la armada británica. Con escasas provisiones y los imprescindibles instrumentos náuticos llevaron a cabo una travesía de 3.618 millas -6.700 km- hasta la isla de Timor, a donde llegaron en la fecha estimada, tras 46 días de navegación.
Estos dos episodios marítimos aunque próximos en el tiempo, tienen entre sí notables diferencias. En el cuadro de Gericault se aprecia al primer golpe de vista la ausencia de alguna persona que ejerciese la función de dirección en aquel caos de muerte y desesperación, pues ha sido precisamente la ausencia de un líder con un mínimo de sentido común lo que hubiese evitado tamaña tragedia.
Todo en la balsa ha sido un despropósito de principio a fin. Desde el embarque de 149 personas apiñadas en una inestable plataforma de ciento cuarenta metros cuadrados vagando por el mar durante trece interminables días, cuando lo sensato hubiese sido retornar al buque varado y construir una o dos balsas más y así, en mejores condiciones de navegabilidad, poder cruzar los escasos 60 km que les separaban de la costa, en un máximo de cuarenta y ocho horas. Tan cerca y tan lejos estaban de la salvación, pero el caos y el desconcierto reinantes les impedían tomar cualquier determinación.
Distinta fue la situación en el bote del capitán Bligh donde, pese a sus reducidas dimensiones, todos los tripulantes se sintieron cómodos y seguros guardando el mismo orden y disciplina como si navegasen en un buque de gran porte. No es de extrañar quisieran acompañar a su capitán diez tripulantes más que, bien a su pesar, hubieron de seguir la suerte de los amotinados que, sintiéndose liberados, no dudaron en retornar a Tahití seducidos por el encanto de las sirenas que atrás habían quedado. Y como en los tiempos de Ulises, la mayoría habría de perecer a manos de los nativos y tres de ellos, localizados por la armada británica, conducidos a Inglaterra donde fueron ahorcados.
La balsa de la Medusa, sobrecargada con 149 infelices y a 37 millas de la costa, sin nadie que ejerciese el mando con efectividad, no consiguió jamás llegar a tierra, muriendo en el más absoluto abandono y desesperación el noventa por ciento de sus náufragos.
En la barca del capitán Bligh, durante una de las mayores travesías de la historia en un bote abierto, no ha perecido más que uno solo de sus tripulantes en un encuentro con los aborígenes de una isla a donde habían recalado para abastecerse de agua.

" Tú que dispones de cielo y mar, haces la calma y la tempestad . . . . . "

http://elocasodeoccidente.blogspot.com/ josemigueltenreiro@gmail.com

martes, 11 de diciembre de 2012

UNA FELIZ INICIATIVA


A lo largo de los últimos veinte siglos, y como ya quedó reflejado en las páginas precedentes, la Historia de España se encargó de demostrar que la fe católica no sólo es consustancial con el sentimiento de patria sino que se ha revelado como el único aglutinante de la unidad nacional. A día de hoy, inmersos en una crisis económica sin precedentes, con insoportables niveles de paro, insolentes amenazas de secesionismo, y una clase política incapaz de manejar la situación, la población busca refugio en la abandonada fe como único puerto de salvación.

Surge así la feliz iniciativa del rezo del rosario en las plazas de todos los pueblos y ciudades de España, pues al igual que la familia que reza unida permanece unida, es seguro que la misma gracia alcanzará también la nación que consiga alzarse al unísono en ferviente oración. Creo que lo de menos es la filiación política de quienes organizan o apoyan el piadoso acto, pues de lo que se trata es conseguir elevar la temperatura religiosa para, al mismo tiempo, lograr rebajar la asfixiante presión política.

Importante, a mi juicio, es la persona designada para guiar el rezo del rosario, capaz de infundir en el ánimo de los presentes y aun de los que lo sigan a través de la radio o la televisión, la necesaria atención y devoción. Y para ello nadie mejor que los niños en estado de inocencia, es decir, hasta los diez años de edad.

Desde esta página animo a los lectores a colaborar activamente, junto con sus familiares y amigos, en esta saludable empresa, la más gigantesca y eficaz emprendida en los últimos años, y de la que veremos de inmediato extraordinarios resultados. El rosario, según promesa de Nuestra Señora de Fátima, salvará a España y al mundo.

El día 12 de cada mes, a las 20.00 horas, unámonos en pública oración a la Santísima Virgen, y los planes del enemigo quedarán desbaratados.

Dejo el correo de las personas a quienes debemos tan acertada iniciativa : rosarioxesp@hotmail.com

¡¡ Sentir palpitar la misma sangre, sentir que es uno solo el corazón !!

josemigueltenreiro@gmail.com
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lunes, 3 de diciembre de 2012

ESPAÑA EN CRISIS

No es este un tema fácil de abordar por cuanto se trata de desenmascarar a un enemigo sin rostro y del que sabemos solamente por sus obras, a primera vista inexplicables. El mismo se hace llamar Globalización y Nuevo Orden Mundial lo que ya de por sí delata sus aspiraciones de imponer su dictadura sobre todas las naciones de la tierra, con un solo gobierno, una sola religión, una única moneda. Trata, además, de reducir la población del mundo a una cuarta parte de la actual, y se declara como el más encarnizado enemigo de la Iglesia Católica.

Es una conspiración de la pentoika cuyo símbolo es la estrella de cinco puntas : la blanca de la masonería, la roja del comunismo, y la dorada -faltaría más- del capitalismo. Son tres brazos del mismo cuerpo, o si lo prefieren, tres cabezas de la misma bestia.

Creo que tras este corto preámbulo todo se entenderá mejor: la U.E. con sus organismos acaparadores de riqueza y poder; la imposición de las distintas cuotas: de la pesca, la leche y las vacas locas, el vino, el aceite, la población ... ; y la sucesiva incorporación a su órbita de todas las demás naciones, comenzando por las de más antigua tradición católica, mediante la concesión de préstamos y más préstamos que imposibiliten su devolución a perpetuidad. ¿ Y la soberania ?, se preguntarán muchos. Los gobiernos nacionales, como podemos comprobar, van quedando reducidos a dóciles administradores de las decisiones ajenas.

A pesar de lo anterior, aseguran los charlatanes que España, una vez más, comenzará a salir de la crisis a finales del año próximo, y, siguiendo el discurso de sus predecesores, también creen ver brotes verdes de la ansiada recuperación económica. Pero también cabe preguntarles cuál será el suceso portentoso o conjunción astral que nos confirmará el cumplimiento de tal vaticinio. Dicho evento, de producirse, sembraría en las sedes de la Globalización una alarma similar a la ocasionada en el palacio de Herodes por la estrella que precedía a los Magos.

Vamos a efectuar un somero análisis de la situación, comprobando como durante las últimas décadas, mientras el enemigo sin rostro nos distraía con sus baratijas, minaba los tres pilares fundamentales sobre los que se asienta la realidad nacional de España desde hace más de veinte siglos : Patria, Religión, y Familia.

Patria.- El sentimiento patrio ha quedado difuminado y diluído por la desmembración de España en 17 estados independientes, con su gobierno, parlamento, bandera, himno, y fiesta nacionalista. España es ahora un ente que sólo existe en la imaginación de los viejos nostálgicos o de los jóvenes despistados. ¿ Quién escucha hoy con fervor su Himno o luce con orgullo su Bandera ? Tal circunstancia, cuidadosamente planeada, ha sido aprovechada por una clase política, amoral y sin escrúpulos, tan sólo preocupada en poner a buen recaudo sus fortunas, aceleradamente amasadas y subrepticiamente evadidas, en los paraísos fiscales. La rapacidad de unos, la voracidad de otros, y el pasotismo de muchos han precipitado los acontecimientos que, aun siendo graves, no representan más que un daño colateral y subsanable.

Religión.- Asimilada por el pueblo desde los primeros días del cristianismo; confirmada por la visita de los apóstoles Santiago y San Pablo; y acrisolada durante dos milenios en lucha constante con un enemigo conocedor del carácter de la Fe como único aglutinante de la unidad nacional, es además, en palabras del filósofo y presbítero catalán Jaime Balmes, consustancial con la patria.

Desde Recaredo y su conversión, año 589, ningún monarca español ha dejado de ser católico, y las cortas etapas más convulsas de nuestra historia han sido, precisamente, aquellas en las que la fe se ha tambaleado. Pues, como en ningún país del mundo, aquí se cumple con pasmosa precisión la profecía del también filósofo y coetáneo del anterior, Donoso Cortés: la sociedad que vuelve la espalda a Dios ve ennegrecerse, de súbito, con aterradora oscuridad, todos sus horizontes.

Familia.- Queda el último y tercer puntal unido indisolublemente a los dos anteriores : la Familia, célula fundamental de la sociedad, integrada por los padres, los hijos y los abuelos. Es una institución en peligro de extinción o en buena parte ya desaparecida al ser sustituído el matrimonio por la pareja, unión eventual y carente de las condiciones de estabilidad y seguridad, necesarias para nacer y ser educados los hijos. Hay otras uniones contra natura en las que no me voy a detener, y que si se ensalzan y alaban es porque coinciden plenamente con los presupuestos de la Globalización : nunca darán fruto.

De igual modo se legaliza, estimula, facilita y subvenciona el divorcio, el aborto, la eutanasia y toda clase de anticonceptivos, en tanto y en cuanto están en línea directa con la reducción drástica de la población y se oponen frontalmente a la doctrina de la Iglesia Católica. A mayor abundamiento recordemos que en España la ley del aborto se impuso por decreto en 1985; en Irlanda han hecho falta tres referéndums para ser aprobada; y en el Reino Unido, publica estos días el "Daily Telegraph" que miles de muchachas inglesas, entre los 13 y 16 años, han recibido en los últimos años inyecciones o implantes anticonceptivos sin el permiso o conocimiento de sus padres. El objetivo es sexo precoz y menos embarazos. Todo ello confirma la hipótesis, la tesis y la demostración de lo hasta aquí expuesto.

Fe, familia y patria son los valores cuya carencia nos ocasiona la depresión que padecemos y que no veremos superada hasta tanto aquellos no sean restaurados. Sin fe no hay familia y sin familia no hay patria. La corrupción casi generalizada que se apoderó de España, cada vez con más descaro, en las últimas décadas, no es más que una consecuencia de haber reducido las tres formidables antorchas que alumbraron nuestra historia, a tres pábilos vacilantes. Es propio de impostores y embaucadores el asegurar que van a curar el cáncer tratando solamente las metástasis.

Se avecinan las Navidades que serán, como ya se intuye, las más tristes de nuestra vida y no sólo por la austeridad forzosa del momento, sino por un futuro en la más absoluta indigencia : sin Dios, sin familia y sin patria.

josemigueltenreiro@gmail.com

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sábado, 6 de octubre de 2012

EL ABORTO O LA VIDA


Mañana, 7 de Octubre, se celebra la Jornada Internacional por la Vida en la que se pedirá al Gobierno la derogación de la vigente Ley del aborto. Será una gran oportunidad para conseguir mediante una masiva participación el reconocimiento del inmenso valor de la vida humana desde el primer instante de la concepción, y como el único y fundamental factor para superar la ruinosa situación que padecemos.

Es el momento también para denunciar el total abandono de la institución familiar por parte de los poderes públicos aun a sabiendas de su importante papel en la sociedad. Si en los países más avanzados de la UE las leyes la protegen y amparan, aquí parece regir una consigna secreta y terminante según la cual las familias por el mero hecho de serlo serán severamente castigadas.

No basta, sin embargo, con solicitar la derogación de la Ley del aborto para así tratar de salvar teóricamente la vida de 120.000 inocentes como los que el año pasado fueron sacrificados en total impunidad. ¿Que haríamos con otras tantas mujeres en situación de embarazo no deseado y a las que la presión social, la penuria económica, o el desamparo familiar las forzaron a tan fatal resolución ? No estamos en un Estado teocrático para conminarles con penas rigurosas, e inútil sería, igualmente, la apelación a razones morales o patrióticas. Por otra parte, tampoco sería disuasorio el actual castigo de 6 a 24 meses de multa en nuestra actual legislación. No obstante, para bajar la presión en los sectores más conservadores, el Gobierno promete un gesto supremo de generosidad, una nueva reforma en la que no tendría cabida el aborto eugenésico. Como rezaba aquel dicho, "la gran clemencia de Su Majestad redujo la pena . . . . . a sólo sacarles los ojos".

Tal como está montada la sociedad, influenciada por la corriente de paganismo que invade al mundo occidental, es materialmente imposible lograr que no haya embarazos no deseados y, por consiguiente, abortos. La solución estaría en utilizar para salvar la vida el mismo medio empleado para destruirla: el dinero que todo lo corrompe y que, precisamente, ahora tanto escasea. Y aunque, efectivamente, y como muchos fariseos aducirán, tal medida supondría darle a la maternidad un sentido mercantilista, las asociaciones provida debieran llevar a cabo una cuestación nacional para dotar a cada mujer que repudie su embarazo, de una ayuda económica que le permitiese sobrellevar dignamente tal situación : 600 euros al mes durante todo el período de gestación. Hemos llegado a una situación en la que, para sobrevivir la sociedad, hay que pagar la vida de los concebidos. El no hacerlo así representaría, además de un rotundo fracaso, la connivencia, consciente o
inconscientemente, con los abortistas.

No se trata de llevar a cabo una cruzada de moralidad cuyo único resultado sería una sonora carcajada dentro y fuera de nuestras fronteras, pero a todos los que alberguen la más mínima esperanza de que la actual situación la veremos superada sin aplicar las prevenciones citadas, es necesario advertirles de que incurren en la misma monstruosa contradicción de los que aguardan a que prevalezca la arbitrariedad sobre el Derecho, la iniquidad sobre la Justicia, las tinieblas sobre la Luz, la mentira y el error sobre la Verdad, el caos sobre el Orden, la muerte sobre la Vida, . . . . . .

Para "conseguir que la economía vuelva a crecer y vuelva generar empleo", como pregonan los charlatanes de turno, no está el remedio en sangrar al pueblo para rellenar las arcas del Tesoro que aquellos saquearon, sino en subvencionar generosamente a las familias como hacen los países más avanzados de la UE.

¿Quiénes tienen interés en que no salgamos del agujero? Aquéllos que toman medidas eficaces para impedir que España figure -¡ porque no hay razón para ello !- entre los tres países más ricos del mundo. Sigamos por este camino y habremos cavado nuestra fosa y colocado encima una pesada lápida ante el aplauso y el regocijo de nuestros enemigos. Su eterna pesadilla habrá terminado.